viernes, 24 de agosto de 2012

'Malviviendo': digno y novedoso



Una de las críticas que se le hacen a la ficción española es la falta de credibilidad cuando de jóvenes se trata. Incapacidad que llega a límites surrealistas cuando se trata de creerse las actuaciones de algunos actores, que no van más allá de una cara bonita. La suma de actores lamentables y guionistas perezosos da como resultado algunas escenas televisivas que le hacen a uno suplicar por un poco de amnesia selectiva.
En esos fragmentos dispuestos a ser eliminados de mi memoria no faltaría cualquier escena de ‘Física y Química’. Unas pocas vistas por la lógica curiosidad inicial y las demás por error de zapping. Una serie que hace que los protagonistas de ‘Al salir de clase’ parezcan recién salidos del ‘Actors Studio’ de Nueva York. No es la única ‘creación’ española aberrante, ya que tanto el cine como la ficción televisiva se caracterizan por el ínfimo nivel cuando de plasmar a veinteañeros se trata. Por eso encontrarse, vía boca a boca, con algo como ‘Malviviendo’ en la red, es un soplo de aire fresco, que me hace pensar que quizá no está  todo perdido.
'Los Banderilleros', Sevilla.
En clave de comedia, esta webserie dirigida por David Sainz y con presupuesto reducidísimo (los actores no cobran) cuenta la historia de un grupo de jóvenes en su problemático día a día, con la ausencia de un horizonte próspero. El consumo de cannabis, la relación con las mujeres o  el menudeo de droga son los temas sobre los que gira ‘Malviviendo’. La historia se contextualiza en el ficticio barrio sevillano de ‘Los banderilleros’, aunque a lo largo de sus, hasta ahora, dos temporadas, los protagonistas cambian de escenario alguna vez. ‘Malviviendo’ cuenta con cameos de lujo (gratis, por supuesto), como los Morancos,  Dani Martín, Juan y Medio, y por supuesto el genial Antonio Dechent.    
David Sainz, 'El Negro', con su gorra característica 
El grupo principal de actores lo componen el creador y director David Sainz, que da vida a 'El Negro’, un universitario canario que no consigue pasar de 1º de Filosofía y prefiere buscarse la vida como ‘gorrila’ (aparcacoches espontáneo) que perder el tiempo en la facultad. Es la pausa del grupo, reflexivo, tolerante y compulsivo fumador de hierba.
El Zurdo probando su propio producto

El Zurdo’ (David Valderrama) es un camello de poca monta, que recibe el mote por la falta de habilidad con las manos. Tiene un acentuado gusto por las mujeres de escasa belleza y un vestuario compuesto invariablemente por camisetas de fútbol. Su frase-coletilla ‘Ni uno, ni dos, ni tres…sino tres’ es su signo de identidad. Vive con una hermana mayor peluquera, que está orgullosa de ver alejado a su hermano del mundo de las drogas.   
El postilla’ (Carlos Medrano) aúna cleptomanía y narcolepsia (ahí es nada), lo que le lleva a situaciones complejas donde se queda dormido en medio de un hurto. Tiene un espíritu alegre y fiestero y debido a sus continuos actos delictivos termina teniendo debilidad por las persecuciones.
El 'Postilla', bien despierto y en la cárcel
El Kaki’ (Tomás Moreno) es un ex-legionario que perdió la movilidad en las piernas por una pelea en la cárcel no del todo clara. El ir en una silla de ruedas le hace tener mal carácter y contesta con vehemencia cuando le ofrecen ayuda. Tiene una idea de la vida un tanto romántica y conservadora y hace referencia a los melones continuamente.
Multitud de personajes secundarios se suman a esta producción, bosquejando un universo urbano cargado de ironía, dobles intenciones, cierta crítica y mucho, mucho humor.
La obsesión fitofílica del Kaki
Malviviendo’ es una serie fresca y natural y, aunque, en clave humorística, es capaz de recrear con cierta verosimilitud los problemas y comportamientos de los jóvenes actuales.  En las cabeceras de cada capítulo parodian series populares, como Dexter, Perdidos, Los Soprano, Sexo en Nueva York, etc. El hecho de ser un producto sin financiación alguna eleva su valor y abre el debate sobre la imposición de productoras y distribuidoras sobre lo que vemos al final. Este filtro hace que la parrilla televisiva esté atestada de productos mediocres y ridículos en su mayor parte, sin espacio para productos más arriesgados y mejores, huérfanos de apoyo económico y que tienen, como virtudes, una ilusión desbordante y ganas de hacer cosas nuevas en ficción, aunque sea utilizando medios no convencionales.   
Sin grandes pretensiones, ‘Malviviendo’ es una webserie fácil de disfrutar (a través de su propia página web o de youtube), con un guión notable, unas actuaciones amateurs muy dignas (ya quisieran otros) y una producción muy por encima de lo que se espera de un trabajo con este presupuesto.   


'Malviviendo' vistos por Matt Groening 

lunes, 20 de agosto de 2012

'Mad Men' y la eterna insatisfacción

'Mad Men' es una obra de arte que provoca deserciones por una supuesta falta de acción y/o lentitud. No es algo que sólo le ocurre a la creación de Matthew Weiner. Una historia contada en televisión (o cine) puede reducir procesos por la propia capacidad del medio para ofrecernos información que, por ejemplo, un libro debería ir dando poco a poco. Esta dualidad televisión-literatura tiene mucha relevancia en la trama de los hombres de Madison Avenue, porque lo que allí ocurre no siempre se asimila de modo consciente y la manera en que vamos creando nuestra propia percepción de los personajes y su entorno necesita de evolución, pero también pausa y cambio de perspectiva. De este modo lo que 'Mad Men' nos cuenta conforma un todo, que puede gustar o no, pero nunca se puede despreciar el ritmo con que se narra, porque este forma parte de la obra en sí.

El argumento trata de una agencia de publicidad, 'Sterling & Cooper', situada en Manhattan, Nueva York, a principios de los años 60 y refleja las ambiciones, debilidades y sueños de las personas que allí trabajan. La narración se centra principalmente en el personaje de Don Draper (Jon Hamm), jefe creativo de la empresa, con capacidad y aplomo, guapo y elegante, un hombre hecho a sí mismo, pero con un pasado que le persigue y que muestra su imperceptible lado débil. Es este personaje quien mejor representa las pausas y reflexiones que dotan a la historia de un lado humano totalmente imprescindible y veraz. A pesar de su indudable talento, no es perfecto, ni lo busca y es movido en mayor o menor medida, durante las cinco temporadas (hasta el momento, se prevén dos más) por caminos que llevan a la búsqueda de algo. Una insatisfacción congénita que marcan el carácter del personaje, pero ni lo limitan ni lo convierten en un cliché. Ni mucho menos.   
Don (con Old Fashioned y cigarro) y compañía
Otro personaje importante (y necesario) es el de Peggy Olson (Elisabeth Moss), secretaría de la agencia que ve a través de unos jóvenes ojos candorosos unas vidas en las que fijarse como modelo. Esta ambición y sus propias habilidades la marcan un rumbo a seguir en pos de sus sueños, aunque tenga que renunciar a muchas cosas. La empresa no es fácil en un mundo dominado por hombres, donde la opinión de una mujer joven no es relevante. Reconozco que Peggy es mi personaje favorito de la serie. Quizá sea porque tiene que luchar con desventajas que los demás no tienen y pese a ello está dotada de un pundonor que la empuja a no rendirse.

Peggy Olson y Pete Campbell. ¿Tensión?
Pete Campbell (Vincent Kartheiser) representa la ambición pura y dura en un mundo ultra competitivo. Joven, de buena familia y capaz, muestra desde el principio que quiere llegar lejos y que no le importa dejar cadáveres por el camino para conseguir lo que quiere. Al igual que su capacidad persuasiva le hacen importante para 'Sterling & Cooper', su perseverancia, envidia y debilidades le conforman como una figura representativa del lado oscuro humano, imprescindible para la trama. Sufre también de insatisfacción, a pesar de tenerlo todo, siendo este un rasgo general en la obra, quizá como contrapunto al ‘American way of life’ del contexto histórico. Este mito es un espejo donde mirarse y una vida que anhelar si no se tiene, pero también un ejemplo de que a veces perseguimos sueños sólo para, una vez conseguidos, perseguir otros nuevos, sin miedo a perder lo ya conseguido.

Richard Sterling (genial John Slattery), es el dueño de media agencia. Rico, atractivo y elegante admira el negocio más por lo que ofrece con el placer como fin, que por la publicidad en sí misma. Hedonista sin reparos, Sterling es extremadamente hábil en las relaciones sociales, siempre que éstas no estén relacionadas directamente con el trabajo. Su personaje nutre de no pocos momentos cómicos a la serie, ya sea en su relación con las mujeres, su desinterés por el trabajo o sus infantiles caprichos.

Don, Joan y Richard.
 Joan Harris (la exuberante Christina Hendricks) es la imagen de la serie, junto con Don Draper. Jefa de secretarias, su capacidad para saberlo todo de todos y su discreción la hacen imprescindible en la firma. Parapetada bajo un manto de ‘femme fatale’, Joannie es de los pocos personajes que prefieren que quede inalterado el status quo reinante. Celosa de los privilegios adquiridos a nivel profesional, busca emocionalmente una estabilidad que aún no ha encontrado. Vigilante y astuta sabe utilizar su belleza y su extrema sensualidad para lograr sus fines.

Por último, el personaje de Betty Draper (la mujer de Don), lo encarna January Jones. Guapa, educada y de buena familia reúne todos los atributos que una mujer de la época debe reunir, en un mundo aún no preparado para una igualdad sexual de facto. Ama de casa de manual, es consciente de que tiene una familia de ensueño, aunque a veces echa de menos que la traten como la niña bonita que siempre fue. Elizabeth es elitista, egoísta y emocionalmente inmadura. Lucha consigo misma entre sus deseos más íntimos y su papel de mujer perfecta.

Betty Draper, ama de casa perfecta ¿es lo qué quiere?
‘Mad Men’ cuenta con más personajes. Muchos de ellos, a lo largo de sus cinco temporadas vienen y van. Algunos son estupendos y otros son perfectamente prescindibles, como en la vida.

La historia suma referencias históricas que la contextualizan y muestran un mundo que está cambiando y que, quizá sea en la publicidad uno de los mejores lugares para contemplar esta evolución.  
La maravillosa banda sonora es de David Carbonara, con la suma de canciones de la época dispares, como los ‘Beatles’, Bob Dylan, Ella Fitzgerald, Miles Davis, Nancy Sinatra, etc.  
La fotografía está limitada por el escaso número de exteriores utilizado, pero son compensados por una ambientación excelente. El continente en una serie de este tipo es muy importante.

En fin, muchas razones para ver este estupendo producto de la cadena AMC y muy pocas excusas para no verlo, más allá del espejismo de un comienzo lento. ‘Mad Men’ regala una historia estupenda en su conjunto y algunas escenas en concreto dignas de aparecer en el panteón de los mejores momentos de la ficción televisiva.
Richard Sterling, de cena en casa de los Draper