jueves, 14 de noviembre de 2013

Mujeres y poder: ‘The White Queen’


Parece que cuando hablamos de la Edad Media, en este caso en sus años finales, nos encontramos con una época donde las mujeres eran meros complementos de los hombres, en cualquier estrato social y condición. Pero en ‘The White Queen’ esto es completamente distinto y aunque su rigor histórico se pierde en muchos momentos directamente en lo folletinesco, cabe entender que algunos de los acontecimientos de la época se fraguasen bajo el puño de un hombre, hábilmente aconsejado en susurros por una mujer.
La novela en cuestión
Basado en la novela de Philippa Gregory , trata principalmente de eso. De cómo el camino hacia el trono mueve a diferentes mujeres a tomar decisiones en la sombra, bajo la conocida como ‘La guerra de las rosas’ entre las casas de Lancaster (cuyo emblema es una rosa roja) y York (una rosa blanca) en la Inglaterra del siglo XV.
Amanda Hale, como pez en el agua con papeles sufridos
La historia comienza con la reciente coronación de Enrique IV, de la casa de los York,  tras derrotar con la ayuda de su primo Lord Warwick a la casa de Lancaster. Éste tiene ideado un sistema de alianzas que pasan por que el joven rey contraiga matrimonio con la heredera francesa, momento en que el rey conoce a Elizabeth (interpretada por la sueca Rebecca Ferguson) y se enamoran perdidamente.
Ay el amor, que une a reyes y plebeyos
A partir de ahí, la idea de medrar en la Corte de la advenediza prometida choca con no pocos obstáculos. El maquiavélico y poderoso Lord Warwick, la casi en éxtasis permanente Lady Margaret Buffort (la reina roja en el exilio), la reina madre, los hermanos del rey, las hijas de Warwick, etc.
James Frain, como Lord Warwick, que malo y que bueno
La trama es muy interesante y tiene giros inesperados que marcan distancia respecto a otros productos pseudohistóricos cuyos desenlaces se ven venir de lejos. Los personajes están bien construidos, evolucionan de manera coherente y la realización técnica, sin grandes alardes, está a la altura de las cadenas que la co-producen: la británica BBC y la norteamericana Starz.

Entre las actuaciones destaco la de James Frain, como Lord Warwick, que ya fue Thomas Cromwell en ‘Los Tudor’ y Janet McTeer, como madre de Elisabeth, quien apoya la resolución de problemas con pócimas sobrenaturales, lo que la hace que la historia caiga en momentos clave entre lo fantástico y lo poético. Según. Y la reina roja. Una espléndida Amanda Hale perdida entre su misticismo y su inequívoca meta de ver a su hijo reinar algún día.
Janet McTeer, el concepto de suegra-bruja llevado más allá
Diez capítulos que se ven muy bien y que despliegan todo un catálogo de posibilidades para que los hombres, aún sin saberlo, hagamos exactamente lo que quiere la mujer que calla a nuestro lado. Y qué bien lo hacen.   
Rebecca Ferguson


  


miércoles, 6 de noviembre de 2013

10 razones para querer más a la pequeña pantalla


Hubo un tiempo en que los roles en cuanto al medio en el mundo de la interpretación tenía unas fronteras bien definidas. El teatro era lo más profesional, lo que más curtía y prestigio daba, pero económicamente no era lo óptimo. El cine, sobretodo el comercial, era lo soñado. A veces era mejor conseguir un papel pequeño en la gran pantalla antes que un protagonista en otro lugar. La televisión, por el contrario, era el refugio de los que anhelaban el salto a mejores proyectos. A ella se llegaba bien vía serie, que tenía la ventaja de asegurar ganancias durante un tiempo, pero tenía el hándicap de que la gente pudiera encasillar al artista en el papel de su alter ego. Además, podía darse la circunstancia de que un producto naciese para el cine y, finalmente, no llegase a los circuitos de las salas de proyección. De este modo pasaba directamente a la televisión, estigmatizados como obra muy menor y con la etiqueta de serie B.

Los tiempos han cambiado y cada vez son más las estrellas de Hollywood que sueñan con una serie a su media y se atreven a unir sus nombres a proyectos catódicos. O, en sentido contrario, los protagonistas de series de televisión exitosas que alcanzan fama y fortuna sin pasar por la pantalla grande. Ni falta que hace.

La industria y su consumo tienen que ver mucho con ello. El cine ha dejado de ser el ritual de antaño y el descenso en el número de espectadores ha generado que las inversiones se hayan trasladado a la pequeña pantalla. Ésta se ha visto beneficiada por ese dinero y no sólo en cuestiones técnicas, sino desde el punto de vista global en unos productos mucho más cuidados, para un público cada vez más exigente.
¿Futuro y pasado?
Como espectador siempre me han llamado la atención aquellos actores que han sido capaces de dejar su huella en el gran público, convirtiéndose en ídolos y poniendo cara a la edad de oro de la televisión. Un concepto quizá grandilocuente, pero también efímero  porque el crecimiento de esta industria no para y cada vez son más aquellos que creen que apostar por los productos televisivos puede generar pingües beneficios y éxito empresarial.

He escogido a diez actores, pero podrían haber sido cien y seguramente cada seriéfilo tiene sus propias preferencias de artistas por los que ha merecido la pena estar horas frente al televisor.   

Ian McShane; su retorcido personaje de Al Swearengen del western ‘Deadwood’ es el paradigma de villano tan perfecto que termina brillando más incluso que el protagonista, un Timothy Olyphant notable. Este veterano actor inglés tocó el cielo interpretativo con el personaje del barman tosco y manipulador, pero tenía una amplia trayectoria detrás. Sobresalen ‘Lovejoy’, donde ejercía de ‘Robin Hood’ de las antigüedades, mediante estafas y detección de incunables y ‘Madson’ donde busca venganza tras haber sido encarcelado ocho años injustamente por la muerte de su esposa.  Después de su éxito en el escenario del oeste de HBO protagonizaría ‘Kings’ una historia fantástica basada en el reino de David, pero en un futuro cercano, con buena crítica, pero que se quedaría en única temporada. También sería el Waleram de ‘Los pilares de la tierra’, basada en la novela de Ken Follet  y más recientemente en ‘American Horror Story’ como Leigh Emerson. McShane es un rostro que no deja indiferente y posee un  arco interpretativo muy amplio que no hacen sino confirmar el gran actor que es.

Tina Fey; se acabó la dualidad mujer guapa/hombre divertido como fórmula para las comedias.  La pareja que forma Tina Fey junto a un desatado (y rehabilitado) Alec Baldwin en ‘30 Rock’ (traducida en España con el desafortunado ‘Rockefeller Plaza’) es no sólo desternillante, sino creíble y entrañable.  Ya sea como escritora, productora o actriz las posibilidades de Mrs. Fey son infinitas. Tanto como para brillar también en la presentación de los Emmy 2013, junto con otra grande de la comedia Amy Poehler (‘Parks & Recreations’). Lo hicieron tan bien que ya las han propuesto presentar juntas de nuevo los Globos de Oro de 2014 y 2015. Tina es la mujer de los mil recursos de guión, del humor inteligente, de la eterna contendiente. Detrás, se nota, hay un trabajo constante y una idea fija en la cabeza de lo que busca. A veces ésta y no otra es la fórmula de la brillantez.

Charles Dance; no es un nombre que a bote pronto suscite la atención, pero este veterano británico ha estado en infinidad de proyectos donde ha dejado su impronta de actor camaleónico, con esa pose distinguida y soberbia, que intimida desde la pantalla. Dentro de una extensa filmografía, donde tiene desde papeles menores hasta de protagonista, en los últimos años Dance ha destacado por sus papeles en la adaptación de la novela de Dickens ‘Bleak House’, ‘la política ‘Secret State’ y, por supuesto el malvado patriarca Lannister de ‘Juego de Tronos’. Antes, papeles de malvado al uso, como en ‘El último gran héroe’, ‘Ali G anda suelto, o ‘Gosford Park’. Se agradece cada aparición suya en pantalla. Reconozco que es una de mis debilidades.

Michael K. Williams; el ser el personaje favorito del presidente Obama en la mejor, para muchos, series de todos los tiempos, no es algo baladí. En la excelsa ‘The Wire’ Williams daba vida al doblemente fuera de la ley Omar Little. Dos veces fuera del orden porque dentro de su perfil de delincuente tampoco se postraba al status quo de las bandas reinante. Su carácter indomable, sus  funestos silbidos, su homosexualidad y su peculiar sentido de la justicia lo  catapultaron a icono absoluto. Actualmente sigue brillando en un papel algo menor en la fantástica ‘Boardwalk Empire’, como Chulky White. Antes de crear el pánico en los barrios de Baltimore había hecho papeles pequeños en series tan dispares, como ‘Los Soprano’, ‘The Kill Point’, ‘Alias’ o ‘Six Degrees’. Con un físico contundente y una voz rasgada y profunda Michael K. Williams es una referencia en la televisión norteamericana de los últimos años. 

Edie Falco; parecía que iba a ser para siempre Carmela Soprano hasta que showtime le dio la oportunidad de dar vida a le enfermera Jackie Peyton en ‘Nurse Jackie’. Y lo está bordando también.  Su papel, como esposa de James Gandolfini iba a ser en un principio para Lorraine Bracco, rememorando sus años mozos, cuando también fue la mujer de un mafioso, en ese caso Ray Liotta, en ‘Uno de los nuestros’. Pero David Chase prefirió que fuera la Doctora Melfi y eligió para el papel a Eddie, que tenía como mejor currículum haber participado en dos series del otro genial David televisivo. David Simon, en ‘Homicidio’ y ‘OZ’.  Al principio chocaba ver a una mujer rubia, con ojos azules,  como consorte del capo de Nueva Jersey, pero hizo tanto suyo el papel que terminó sobresaliendo entre un nutrido grupo de elegidos, en uno de los mejores dramas de siempre.   

Kelsey Grammer;  gran acierto su personaje pomposo y culto, como contrapunto a la fauna habitual del bar bostoniano de ‘Cheers’. Tanto gustó que dio a luz al más relevante spin-off de la historia, con la maravillosa comedia ‘Frasier’. Su psicólogo radiofónico fue una bendición en términos globales, pero a su vez, le obligó a pagar el peaje de las enormes expectativas que generaba en cada nuevo proyecto. Tras los fiascos de ‘Back to you’ y ‘Hank’ ese estándar de calidad perdido llegó finalmente con el alcalde de Chicago, Tom Kane, en la notable ‘Boss’.  Con el drama de la cadena ‘Starz’ Grammer demostró su enorme talento en un registro completamente diferente, en la piel de un hombre en la cúspide del poder político, enfermo y despiadado. A pesar de ello, para muchos la consulta radiofónica del profesor Crane será siempre un lugar donde ser bienvenido.   

John Simm; su rostro no deja de ser del tipo anodino, cercano, pero su buen quehacer en todos y cada uno de sus papeles hace merecedor a John Simm de estar en esta lista. Ya me puse a sus pies con la excelente ‘Life on Mars’, donde mantenía un duelo de titanes con Philip Glenister. Colaboración que se repitió en la extraña y diferente ‘Mad Dogs’, que espera su cuarta temporada.  Simm me gustó mucho también en la miniserie ‘Exile’ y en la asombrosa ‘State of play’. Este año ha hecho ‘The Village’ con desigual respuesta de la crítica. Es poco probable que volvamos  experimentar un viaje a nuestros años de niñez más real que los de Simm en ‘Life on Mars’, con la canción de David Bowie de fondo, en ese proyecto de autopista Manchester-Londres. Imágenes para el parnaso catódico.  

Romola Garai; de prostituta dickensiana, en ‘The Crimson Petale & the White’ a productora de televisión en los años 50 en ‘The Hour’. Esos fueron mis primeros referentes para esta guapísima actriz británica, nacida en Hong Kong, con cuyo nombre quiso su padre honrar a uno de los míticos fundadores de Roma.  Antes fue Gwendolen en ‘Daniel Deronda’, Mary Bryant en ‘El increíble viaje de Mary Bryant’o la ‘Emma’ de Jane Austen.  Esa belleza serena y a la vez extraña también la hacen propicia para ese tipo de papeles algo folletinescos, pero con fondo turbio. Sus miradas, sus silencios y su voz la hacen inconfundible e inolvidable.

Gabriel  Byrne; Tras un primer paso televisivo como ‘Cristobal Colón’ pasó a ser el príncipe negro en ‘Lyonheart’, controlar a Bridget Fonda en ‘La asesina’, formar parte de los ‘Sospechosos habituales’,  brillar en el thriller ‘Smila, terror en la nieve’ o ser satán en ‘El fin de los días’ junto a Arnold Schwarzenegger. A partir de entonces su carrera da un giro y se centra más en producciones televisivas. Primero con la comedia ‘Madigan Men’, el drama pisiquiátrico ‘In Treatment’ y dando vida al viceprimer ministro británico en ‘Secret  State’. Este año ha hecho, ‘Quirke’ situada a mediados del siglo XX en Dublin y como jerarca vikingo  en la destacada ‘Vikings’. Byrne tiene un físico hecho para explotar su lado frágil, pero también un cierto atractivo que le da sentido, como alternativa al típico galán. Eso y un gesto reflexivo que nos hace olvidar que estamos hablando de ficción.  

Bryan Cranston; si el gran Anthony Hopkins escribe una carta abierta donde asegura que su papel en ‘Breaking Bad’ es la mejor actuación que ha visto en su vida, estamos hablando de palabras mayores. Hasta ese sublime personaje de Walther White, Cranston era el sufrido padre de Malcolm (‘Malcolm in the Middle’) y poco más.  Papeles menores en ‘Seinfeld’, ‘El rey de Queens’ o ‘Cómo conocía a vuestra madre’. Y voces, muchas voces para series de animación. Ahí tenemos una estupenda razón para ver ‘Breaking Bad’ en versión original. Varias de sus escenas memorables son virales en internet y están sustentadas en su personal voz. Quien no haya visto aún la serie podrá deleitarse por esa montaña rusa emocional que vive el protagonista, que le obligan a estar a la altura como manso empleado, sufrido enfermo, tierno padre, hábil negociador, ególatra sin fin o vengativo monstruo. Sí, puede que al final Mr. Hopkins no haya exagerado en absoluto y estemos ante una maravilla de personaje.   






sábado, 2 de noviembre de 2013

‘Under the Dome’: el sopor está en el aire


Ya es arriesgado coger una novela de Stephen King y llevarla a la pequeña pantalla en formato de serie. En película ya se hizo con títulos tan dispares como ‘It’, ‘El resplandor, ‘La milla verde’ o ‘Carrie’ y el resultado no fue mal del todo. En algunas ocasiones incluso al contrario.

Lo que no tiene sentido es que una historia de miedo se convierta en un producto para todos los públicos, con una trama ñona e infantiloide, donde la cúpula, el porqué de la misma, quién la ha creado o las mismas pistas para responder a esas preguntas queden casi siempre en un segundo plano. Lo importante de esta serie, parece ser, son las tensas relaciones de afecto y poder (zzz) entre los recluidos habitantes de la ciudad bajo la cúpula. A ratos parece que estamos viendo una película juvenil de los años 80, con sus dos sustitos por capítulo.
Dean Norris, como concejal 'Big Jimmy'
Ni siquiera la presencia de Dean Norris  (nuestro Hank de la recientemente finalizada ‘Breaking Bad’) como concejal sin escrúpulos, Big Jimmy, sostiene la historia. El guapín protagonista, ‘Barbie’, Mike Vogel, de pasado en las fuerzas especiales y, más tarde, en asuntos al margen de la ley, no transmite absolutamente nada. Con ese eterno rictus de ‘qué vida tan atormentada tengo’. Sopor.
'Barbie', el enésimo malo-bueno
La ayudante del sheriff, Linda Esquivel (Natalie Martínez) es aún peor, por no hablar de Junior Rennie (Alexander Koch), que pasa de psicópata a uno más del grupo indistintamente, sin previo aviso, para sorpresa del alucinado espectador. De hecho, éste es uno de los nudos de la trama. Para que nos hagamos la idea del bodrio que estamos viendo.  

Como atractivo para el público juvenil (¿hay alguien más ahí?) está ver a uno de los nuevos ídolos femeninos de Hollywood, Britt Robertson, aunque no demuestre nada. También está ver a Jeff Fahey, el Frank Lapidus de ‘Perdidos’, como Sheriff Duke (aunque ‘salga’ poco).   


La insulsa Britt...
...y el hipnótico Jeff Fahey



Para ser justos hay que reconocer que la historia de la cúpula engancha en un principio. Aunque sólo sea por la curiosidad innata del ser humano. Las preguntas sobre el porqué de la cúpula le hacen a uno continuar viendo los doce capítulos hasta el final. Por si la serie remonta. Pero termina con un cliffhanger de pacotilla y con la sensación de haber visto mohines adolescentes suficientes como para no importar qué ocurre en la segunda temporada ya prevista. 
Mi teoría es que fue el novio de Martínez quien ideó la cúpula
Ignoro si la historia tiene mucho que ver con la novela original (mis gustos literarios van en otro sentido), pero dudo mucho que el maestro del terror se haya hecho famoso por algo parecido a lo visto. Me consta que el señor King ha ganado dinero con ello y con un guión como éste habría pasado bastante hambre.
Al final sólo me queda el pesar de que no exista una cúpula real capaz de encerrar en ella a los mediocres guionistas que han convertido un producto, que había levantado cierta expectación, en un libro infantil de Enid Blyton. Y malo. Cosas de la cadena CBS.