Ya es
arriesgado coger una novela de Stephen King y llevarla a la pequeña pantalla en
formato de serie. En película ya se hizo con títulos tan dispares como ‘It’, ‘El
resplandor, ‘La milla verde’ o ‘Carrie’ y el resultado no fue mal del todo. En
algunas ocasiones incluso al contrario.
Lo que
no tiene sentido es que una historia de miedo se convierta en un producto para
todos los públicos, con una trama ñona e infantiloide, donde la cúpula, el
porqué de la misma, quién la ha creado o las mismas pistas para responder a
esas preguntas queden casi siempre en un segundo plano. Lo
importante de esta serie, parece ser, son las tensas relaciones de afecto y
poder (zzz) entre los recluidos habitantes de la ciudad bajo la cúpula. A ratos parece que estamos viendo una
película juvenil de los años 80, con sus dos sustitos por capítulo.
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| Dean Norris, como concejal 'Big Jimmy' |
Ni
siquiera la presencia de Dean Norris
(nuestro Hank de la recientemente finalizada ‘Breaking Bad’) como
concejal sin escrúpulos, Big Jimmy, sostiene la historia. El guapín protagonista,
‘Barbie’, Mike Vogel, de pasado en las fuerzas especiales y, más tarde, en
asuntos al margen de la ley, no transmite absolutamente nada. Con ese eterno rictus
de ‘qué vida tan atormentada tengo’. Sopor.
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| 'Barbie', el enésimo malo-bueno |
Como
atractivo para el público juvenil (¿hay alguien más ahí?) está ver a uno de los nuevos ídolos femeninos de Hollywood,
Britt Robertson, aunque no demuestre
nada. También está ver a Jeff Fahey, el Frank Lapidus de ‘Perdidos’, como
Sheriff Duke (aunque ‘salga’ poco).
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| ...y el hipnótico Jeff Fahey |
Para ser justos hay que reconocer que la historia de la cúpula engancha en un principio. Aunque sólo sea por la curiosidad innata del ser humano. Las preguntas sobre el porqué de la cúpula le hacen a uno continuar viendo los doce capítulos hasta el final. Por si la serie remonta. Pero termina con un cliffhanger de pacotilla y con la sensación de haber visto mohines adolescentes suficientes como para no importar qué ocurre en la segunda temporada ya prevista.
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| Mi teoría es que fue el novio de Martínez quien ideó la cúpula |
Al final
sólo me queda el pesar de que no exista una cúpula real capaz de encerrar en
ella a los mediocres guionistas que han convertido un producto, que había
levantado cierta expectación, en un libro infantil de Enid Blyton. Y malo. Cosas
de la cadena CBS.







Que bien lo explicas. Un abrazo.
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