Pasada ya la conmoción de esta historia sobre chicos de un
suburbio londinense obligados a realizar trabajos sociales (con mono naranja de
por medio) cabe analizar tras cuatro temporadas si el hype del principio ha
pasado. Mucha gente se pregunta como una trama basada en la vida de unos
adolescentes con poderes, adquiridos éstos tras una oportuna y extraña
tormenta, podía tener una respuesta tan positiva de público y crítica.
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| Ejemplo de fotografía de la serie |
‘Misfits’ se apoya en una idea previa, muy bien planteada y
apoyada en tres premisas innegociables: una música oportuna y notable, unos
diálogos rápidos y creativos y una fotografía nihilista. La ejecución de cada
capítulo ya es otra cosa. Hay alguno que roza la perfección, conjugando la comedia y un fondo dramático de
manera perfecta. Otros, los menos, no son redondos, pero salvan los muebles por
la base antes señalada.
Este producto de la E4 británica (filial juvenil de Channel
4) encierra una metáfora en su conjunto. Como la encrucijada vital que representa
la edad de sus protagonistas, lo que va a ocurrir es un enorme interrogante. La
tormenta aglutina lo bueno y lo malo de lo que somos (son), con poderes
(habilidades, destrezas) y peligros inminentes derivados de poderes en malas
manos. ‘Misfits’ es un ‘¿y ahora qué?’ (dicho por Kelly, con su acento extraño
y en inglés, por favor) y en esa espera a lo que tiene que venir cada capítulo
se rige monotema en alguna cuestión metafísica, que es lo que conforma el guión
menor y cuyos bloques independientes son rematados de manera irregular.
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| Nathan, el encanto de lo irreverente |
El hilo conductor de las dos primeras temporadas, a pesar de
tratarse de una serie coral, son las ocurrencias y excesos de Nathan (Robert
Sheehan). Lenguaraz, provocador e irreverente Nathan se come la pantalla y es
la estrella indiscutible de las dos primeras entregas, dejando momentos
antológicos. Tanto cede la serie al magnetismo de Nathan que, en la segunda
temporada se plantea un argumento nuevo con el tímido Simon (Iwan Rheon) como
superhéroe que viaja en el tiempo, opción que pierde fuerza ya en la tercera y
que se muestra más como una rémora a un guión ágil que algo capaz de
abrir nuevas vías de interés. Otro punto interesante de la serie es la relación de los chicos con la autoridad. Y más en concreto con el supervisor de turno que les manda hacer los servicios sociales por los que están castigados. Momentazo la versión karaoke de 'Frankie goes to Hollywood' de 'The Power of love' de uno de ellos.
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| Simon y Alisha, más divertidos por separado |
Tras dos temporadas, Robert Sheehan deja la serie,
despidiéndose con un web episodio de diez minutos donde utiliza su nuevo poder,
la magia, para hacer trampas en los casinos de Las Vegas. Tal es el vacío que
deja que E4 precisa de alguien impactante para reemplazarle y piensa en Joseph
Gilgun (‘This is England 86 y 88’), que da vida al también insolente, pero
inestable Rudy.
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| Rudy y su incontinencia verbal |
Gilgun pasa a ser el elemento desestabilizador del grupo. Y
el más capaz de hacernos reír. Rudy tiene el poder de desdoblarse, de tal modo
que a su bocazas y pretencioso yo le complementa otro mucho más inseguro y sensible, con trifulcas entre ellos incluidas.
También cobra protagonismo una Lauren Socha (genial como barriobajera, con su ‘fuck
off’ siempre en la boca) que deja la serie al final de su tercera temporada por
problemas con la justicia.
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| Kelly (Lauren Socha) demostrando su encanto |
En la cuarta temporada la criba de los personajes del
principio es total, quedando solamente el personaje de Curtis (Nathan
Stewart-Jarrett) y Rudy pasa a ser el centro de todo. Les acompañan solamente
(esto no lo entiendo) dos personajes más: el pequeño escocés Finn (Nathan
MacMullen) y la atractiva Jess (Karla Crome). En esta última temporada las tres premisas del principio
siguen intactas: música, diálogos y fotografía, pero las historias han perdido
algo de fuerza y lo que al principio era transgresor, como el mal lenguaje, la obsesión con la muerte, las
conversaciones sobre penes o vaginas o la nula perspectiva real de futuro ya
cansa un poquito. Más vale una retirada a tiempo a que la serie (cuya quinta
temporada aún no está asegurada) agonice viviendo de lo que fue.



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