jueves, 30 de mayo de 2013

'Homeland' y la magia de las promociones


Es ingenuo comparar la maquinaria de marketing de las grandes cadenas televisivas norteamericanas con las nuestras. El mercado, el tipo de consumidor y las referencias culturales son tan diferentes que propician un escenario totalmente distinto. Pese a ello hay productos que cuentan con la apreciable ayuda de una promoción fastuosa a ambos lados del atlántico, aumentando gracias a ello su cuota de pantalla considerablemente respecto a sus competidores.

Comparemos, por ejemplo, la campaña del Grupo Antena 3 Media con ‘Modern Family’  (cansina como pocas) con la promoción hecha a otras comedias y entenderemos porqué se ve más la comedia de Steven Levitan. Ante esto, alguien pude argumentar que cuando una serie gana varios Emmys seguidos el eco de estos reconocimientos (siempre subjetivos) consigue que la publicidad se haga sola. Pero ’30 Rock' (en España ‘Rockefeller Plaza’) también consiguió –años antes- un montón de premios y sólo le sirvió para hacerse un pequeño hueco en canales de pago minoritarios en cuanto a porcentaje de población. El caso de ‘Frasier’ que precedió a ambas en el acaparamiento omnívoro de premios a la mejor comedia, es muy diferente. La serie de Kelsey Grammer era tan buena que no hizo falta campaña alguna para recibir el aplauso unánime de crítica y público.
 
A3 Media: otro programa cortado de pronto para promociones
Todo esto viene a colación para intentar explicar lo que a mí mismo se me antoja inexplicable. Dos son los paradigmas de series sobrevaloradas gracias a promos millonarias: ‘The Walking Dead’ y ‘Homeland’. Obviaré la primera, porque ya ha sido objeto de mi crítica con anterioridad y además no me gusta en absoluto, lo que me lo pone demasiado fácil a la hora de resaltar sus debilidades.

Pero ‘Homeland’ sí me gusta. Está bien, se deja ver. Aviso que a partir de aquí habrá algunos spoilers.
El tema del terrorismo siempre es de interés para los estadounidenses, más si cabe, si éste ocurre dentro de su territorio. La paranoia que desencadenó el 11 de septiembre sigue haciendo mucho daño en los EEUU. Si  además añade un tono moral que fluctúa entre la crítica a la política exterior y el patriotismo más recalcitrante, el debate y las expectativas se disparan.

Todo esto sería perfecto si la serie de ‘Showtime’ fuera creíble, pero no lo es. En absoluto.
Soy el primero que aplaude que su piloto comience con un condenado a muerte susurrando en el último momento información sobre un marine convertido a la yihad. Es más, acepto como nudo que la investigadora tenga problemas mentales que la hacen ‘especial’ en su trabajo y a la vez altamente inestable. Pero una cosa son elementos psíquicos fuera de lo normal y otra cosa es lo que afecta a Claire Danes. Y más tratándose de una agente de la CIA. Donde unos ven una mujer fuerte y un papelón yo veo un ser histriónico que no sería considerada para vender chapatas, no digamos para jugar a espías. No consigo imaginar ningún escenario real donde esos desórdenes la capaciten para trabajar en la inteligencia norteamericana y no pase nada. O casi nada. 

Sí, Miss Mathison. Da Vd. el perfil para trabajar en la CIA
Otro punto es que una trama de espías y terroristas se convierta en un culebrón romanticoide manido, al girar todo alrededor del supuesto amor/atracción entre el sargento Brody y la agente Mathison. Esta parte es tan mala que hay situaciones y diálogos que se repiten y que dan ganas de apagar el televisor. Directamente.
 
Amor en la cabaña. Espera ¿esta escena no está repetida?
Inadmisible también es que el cuartel general de la CIA parezca un centro comercial, donde no cuesta demasiado entrar y la cuestión de aparcar donde a uno se le antoja es algo asumido por los guionistas.
 
Cuartel de la CIA o centro comercial Plaza Norte. Según.
Por último, la elección de Morena Bacarin como Jessica Brody, que en un principio era para la escocesa Laura Fraser (Lydia de ‘Breaking Bad’) es desafortunada y no lo digo sólo porque la restan diez años para poder hacer madre de una adolescente. Su actuación es plana y prescindible, aunque su papel en la historia, totalmente irrelevante no sería un empeño fácil para nadie.
 
Laura Fraser pasó de 'Homeland'. Había quedado con Mike
Que la tensión dramática se base en la mutua confianza de los protagonistas me da sopor ¿pero esto no era una historia de espías y terroristas?

Salvo de la quema los papeles de Mandy Patinkin (Saul Berenson) y David Harewood (David Estes). Cuando ambos salen a escena ‘Homeland’ mejora y no se merecen vivir a la sombra de los dos anodinos protagonistas.
David Harewood y Mandy Patinkin, que bueno que vinieron
Repito, la serie no está mal del todo, pero hace que uno le busque los múltiples fallos cuando lo quieren vender como algo excepcional y no lo es. Claro que estaría en mi lista de dramas favoritos. En mi Top 100. Bueno, no seré malo. Quizá en mi Top 60.  


  

jueves, 23 de mayo de 2013

Magnífica 'House of Cards'



A pesar de no haber visto la original de la BBC (de los noventa), tenía ganas de enfrentarme a ‘House of Cards’ por muchas razones. La primara por confirmar cuanto había de cierto y cuanto de fuegos de artificio respecto a la serie estrella de la plataforma de pago Netflix. Otro tema era ver cómo se desenvolvían los guionistas en una temática tan árida como la política, con tantas referencias televisivas (‘Boss’, ‘El ala Oeste de la Casa Blanca’ o ‘Veep’) con las que ser comparada.

La última cuestión era comprobar la adaptación a la pequeña pantalla de dos estrellas de cine, como Robin Wright y Kevin Spacey, sobretodo éste último, con sus continuas confidencias a cámara, tan criticadas. Ver al protagonista hablándole directamente a los espectadores no deja de ser un recurso de guión, que se utiliza como hilo conductor y explicativo, algo que, a mí al menos, no me molesta. El que Frank Underwood (Spacey) cuente su siguiente movimiento o que haga una pequeña introducción de la escena es complementario y ayuda a entender aún mejor una trama no demasiado compleja, para lo que suelen ser este tipo de enredos políticos. 
La 'House of Cards' original
Quizá, más allá de las actuaciones, este sea el punto fuerte de la serie. Un guión redondo, sin flecos y sin preguntas sin resolver, con ingredientes diversos, motivaciones personales demasiado humanas para parecernos ficticias y personajes secundarios con sentido. Todo a disposición del maestro de orquesta, el señor Spacey.

El protagonista es Frank Underwood, un asesor sin escrúpulos en la Casa Blanca, que mueve los hilos del poder con el fin de medrar políticamente. Paradójico a veces,  racional y ambicioso, Kevin Spacey se encuentra otra vez en su carrera con un papel que le viene como anillo al dedo.
 
Frank Underwood (Spacey) de confidencias
Le escoltan dos personajes femeninos, que junto a Frank conforman un triángulo de deseo y ambición. La mujer de Frank, Claire, interpretada de manera sobresaliente por Robin Wright, es directora de una empresa que trabaja con proyectos en el tercer mundo. Este punto de partida, que nos muestra una mujer sensible y altruista choca con el fondo que subyace en una persona extremadamente fría. Su relación con el protagonista nos mantiene expectantes ante una lealtad sin límites ni prejuicios, aunque sus propias metas pongan a prueba la reciprocidad de esa confianza.
 
La leyenda de esta imagen es bastante elocuente
La otra mujer es la joven redactora Zoey Barnes (Kate Mara), cuya ambición sin límites la hace pactar con Underwood, en una relación confidente-portavoz donde busca cobrar notoriedad en el mundo de los media. Esta alianza y el pago de la misma la harán plantearse si está preparada para descender a los infiernos y, sobretodo, que porcentaje de control tiene en la sociedad.  
 
Zoey Barnes (Kate Mara), con el descaro por bandera
La realización técnica de ‘House of Cards’ es impecable y elimina cualquier crítica en este sentido. Los créditos, que recuerdan bastante a los de ‘Boss’ (aunque ésta en Chicago) nos van mostrando imágenes de Washington D.C., el escenario de los obscenos juegos de favores y venganzas políticos donde Frank Underwood se mueve como pez en el agua.

A la espera de la ya anunciada segunda temporada, la serie de Neftlix se erige como una de las mejores sorpresas de este año. 
   

domingo, 12 de mayo de 2013

Monstruos disfrazados de hombres



Es difícil describir la crueldad en televisión sin caer en tópicos, excesos visuales o copiando algo ya mostrado con anterioridad. Cuesta, aún más, hacerlo en el paso siguiente de la maldad humana: la monstruosidad. Ese reducto oscuro y gélido que (se supone) todas las personas tenemos en nuestro interior, a un simple click de convertirnos en alimañas rabiosas que pongan en cuestión cualquier atisbo de humanidad.
Campamento Paradise, para escapar de los hombres
Esta oscuridad es tratada en la fantástica ‘Top of the Lake’, una miniserie de 7 capítulos, que fue proyectada en el ‘Sundance Film Festival’ de enero de este año como un film único, con los lógicos descansos (son seis horas). Creada por Jane Campion (‘El Piano’) y Gerard Lee, la historia tiene como escenario el sur de Nueva Zelanda, un lugar de espacios abiertos, tan inhóspito como hermoso, que esconde secretos que nadie quiere sacar a la luz.   
David Wenham, como Jefe de Policía, Al Parker 
Elisabeth Moss (‘Mad Men’) da vida  a la detective Robin Griffin, que vuelve a su hogar, de donde salió huyendo hace años, para visitar a su madre gravemente enferma. Allí se hace cargo de la investigación del intento de suicidio de una niña de doce años, que esconde mucho más. Es extraño ver a Moss lejos de su papel de Peggy Olson en ‘Mad Men’, pero demuestra en un registro diferente que es una actriz con enormes capacidades. 
Peter Mullan y Elisabeth Moss
Cada paso en la investigación profundiza en lo turbio de unos habitantes locales marcados por lo salvaje del entorno, a la vez que le irá trayendo difíciles recuerdos de su pasado y la reencontrará con su ex-novio, Johnno Mitcham (Thomas M. Wright). A la vez, no está segura de que las fuerzas policiales de la zona, dirigidas por Al Parker (David Wenham) estén realmente interesadas en esclarecer la verdad.

Tui, o cuando el silencio puede esconder algo aterrador
El centro de las pesquisas están en el violento padre de la desaparecida, Matt Mitcham, interpretado por un excelente Peter Mullan y su familia, de la que el hijo menor, Johnno ha renegado. El choque entre la búsqueda de la verdad y el poder de Matt en toda la zona del lago es inevitable y parte del nudo de la trama, aunque no el único.
Adolescentes que prefieren no hablar 
A su vez acampan en una zona del lago conocida como ‘Paradise’ un grupo de mujeres, que buscan en esos horizontes infinitos una cura para su dolor, provocado casi siempre por hombres que las han dejado profundas cicatrices. Siguen la estela y los directos consejos de una extraña mujer, GJ, interpretada de manera notable por Holly Hunter.

Sí, es Holly Hunter
Top of the Lake’ tiene más temas transversales, además de la monstruosidad humana. La muerte, la redención, la pérdida de la inocencia o las heridas del pasado. Un universo opaco que no se deja vislumbrar y que transcurre entre cielos eternos, bosques impenetrables y un lago mágico.    
Johnno y Robin


lunes, 6 de mayo de 2013

Vampiros, zombis:hastío


Bien sea por los desahogados presupuestos con los que cuentan o por una realización técnica impecable, el sello Neftlix empieza a dejar su impronta en todos sus productos. Ya lo hemos comprobado con ‘House of Cards’, que no es sólo un guión sublime, sino que, además, el envoltorio en el que se nos presenta deja unos estándares de calidad difíciles de igualar.

Con ‘Hemlock Grove’ parece que estamos de nuevo ante una serie magníficamente producida. De hecho, haciendo de abogado del diablo, debería ser rentable, viendo que tiene un público objetivo bastante numeroso. A mí, personalmente, me cuesta horrores volver a intentarlo con otra historia de vampiros, zombis y demás mutantes. Tras ver el piloto queda claro que la fórmula no se da por agotada, para las cadenas y gran parte del público al menos.   

Está claro que a los que tiene que cuadrar números, el futuro resultado del ratio inversión/ganancias les hace ser optimistas. Que esa mezcla entre culebrón y comedia que es ‘True Blood’ se siga vendiendo tan bien o que la hiperpromocionada mediocridad de ‘The Walking Dead’ tenga tan buenos resultados de audiencia, les da confianza para pensar que esos mundos oscuros y apocalípticos siguen siendo rentables.

True Blood: todos lo seres imaginables. Y más.
Sino no se entiende que incluso el Reino Unido haya bebido de esas aguas. Quizá, el caso de ‘Misfits’ sea algo diferente, al partir del mundo de los superhéroes, aunque tienda con frecuencia a caníbales y personas resucitadas y se le perdonen esos guiños a lo gore por su frescura y descaro iníciales.
Los chicos de 'Misfits' cazando zombis
The Fades’ (BBC), sin embargo, es el ejemplo paradigmático de que la fórmula no siempre funciona, ni siquiera con la enigmática Natalie Dormer ('The Tudors') como gancho. Cuando las premisas van más allá de lo que se presupone el descalabro es manifiesto. Que estas series se posicionen como de culto teenager desde el principio es de cajón. Que por eso mismo se contenten con tramas simplonas no lo es tanto. Zombis, poderes, muerte, los ingredientes son siempre los mismos, pero al menos se le debe exigir que se introduzca algo nuevo, diferenciador, para evitar que el aburrimiento esté asegurado.


La tensión en un thriller tiene que tener sentido y además aportar algo imaginativo, como enseñaron hace tiempo Amenábar y Balagueró. Por tanta mediocridad unos resucitados como los de ‘Les Revenants’, sin colmillos , sin ojeras, pero con algo de amnesia, son profundamente turbadores. Y se agradece la crítica social, vía zombis inadaptados, de ‘In the Flesh’, con el escenario de siempre pero con una lectura muy diferente.
Sólo por la fotografía ya merece la pena 'Les revenants'
En fin, que ‘Hemlock Grove’ tiene todas las opciones de triunfar, pero soy consciente de que no es para mí, por mucha Fanke Janssen que aparezca. No tanto por una cuestión de edad (por favor), como de aburrimiento.
Fanke Jannsen en 'Hemlock Grove'