Es ingenuo comparar la
maquinaria de marketing de las grandes cadenas televisivas norteamericanas con
las nuestras. El mercado, el tipo de consumidor y las referencias culturales
son tan diferentes que propician un escenario totalmente distinto. Pese a ello
hay productos que cuentan con la apreciable ayuda de una promoción fastuosa a
ambos lados del atlántico, aumentando gracias a ello su cuota de pantalla
considerablemente respecto a sus competidores.
Comparemos, por ejemplo,
la campaña del Grupo Antena 3 Media con ‘Modern Family’ (cansina como pocas) con la promoción hecha a
otras comedias y entenderemos porqué se ve más la comedia de Steven Levitan.
Ante esto, alguien pude argumentar que cuando una serie gana varios Emmys
seguidos el eco de estos reconocimientos (siempre subjetivos) consigue que la
publicidad se haga sola. Pero ’30 Rock' (en España ‘Rockefeller Plaza’) también
consiguió –años antes- un montón de premios y sólo le sirvió para hacerse un
pequeño hueco en canales de pago minoritarios en cuanto a porcentaje de población. El caso de ‘Frasier’ que precedió a ambas en el acaparamiento
omnívoro de premios a la mejor comedia, es muy diferente. La serie de Kelsey
Grammer era tan buena que no hizo falta campaña alguna para recibir el aplauso
unánime de crítica y público.
Todo esto viene a
colación para intentar explicar lo que a mí mismo se me antoja inexplicable.
Dos son los paradigmas de series sobrevaloradas gracias a promos millonarias:
‘The Walking Dead’ y ‘Homeland’. Obviaré la primera, porque ya ha sido objeto
de mi crítica con anterioridad y además no me gusta en absoluto, lo que me lo
pone demasiado fácil a la hora de resaltar sus debilidades.
Pero ‘Homeland’ sí me
gusta. Está bien, se deja ver. Aviso que a partir de aquí habrá algunos
spoilers.
El tema del terrorismo siempre es de interés para los
estadounidenses, más si cabe, si éste ocurre dentro de su territorio. La
paranoia que desencadenó el 11 de septiembre sigue haciendo mucho daño en los
EEUU. Si además añade un tono moral que
fluctúa entre la crítica a la política exterior y el patriotismo más
recalcitrante, el debate y las expectativas se disparan.
Todo esto sería
perfecto si la serie de ‘Showtime’ fuera creíble, pero no lo es. En absoluto.
Soy el primero que
aplaude que su piloto comience con un condenado a muerte susurrando en el
último momento información sobre un marine convertido a la yihad. Es más,
acepto como nudo que la investigadora tenga problemas mentales que la hacen
‘especial’ en su trabajo y a la vez altamente inestable. Pero una cosa son
elementos psíquicos fuera de lo normal y otra cosa es lo que afecta a Claire
Danes. Y más tratándose de una agente de la CIA. Donde unos ven una mujer
fuerte y un papelón yo veo un ser histriónico que no sería considerada para
vender chapatas, no digamos para jugar a espías. No consigo imaginar ningún
escenario real donde esos desórdenes la capaciten para trabajar en la
inteligencia norteamericana y no pase nada. O casi nada.
![]() |
| Sí, Miss Mathison. Da Vd. el perfil para trabajar en la CIA |
Otro punto es que una
trama de espías y terroristas se convierta en un culebrón romanticoide manido,
al girar todo alrededor del supuesto amor/atracción entre el sargento Brody y
la agente Mathison. Esta parte es tan mala que hay situaciones y diálogos que
se repiten y que dan ganas de apagar el televisor. Directamente.
Inadmisible también es
que el cuartel general de la CIA parezca un centro comercial, donde no cuesta
demasiado entrar y la cuestión de aparcar donde a uno se le antoja es algo
asumido por los guionistas.
Por último, la elección
de Morena Bacarin como Jessica Brody, que en un principio era para la escocesa
Laura Fraser (Lydia de ‘Breaking Bad’) es desafortunada y no lo digo sólo
porque la restan diez años para poder hacer madre de una adolescente. Su
actuación es plana y prescindible, aunque su papel en la historia, totalmente
irrelevante no sería un empeño fácil para nadie.
Que la tensión dramática
se base en la mutua confianza de los protagonistas me da sopor ¿pero esto no
era una historia de espías y terroristas?
Salvo de la quema los
papeles de Mandy Patinkin (Saul Berenson) y David Harewood (David Estes).
Cuando ambos salen a escena ‘Homeland’ mejora y no se merecen vivir a la sombra
de los dos anodinos protagonistas.
![]() |
| David Harewood y Mandy Patinkin, que bueno que vinieron |
Repito, la serie no está
mal del todo, pero hace que uno le busque los múltiples fallos cuando lo
quieren vender como algo excepcional y no lo es. Claro que estaría en mi lista
de dramas favoritos. En mi Top 100. Bueno, no seré malo. Quizá en mi Top 60.



























