Con un mes de retraso llega mi lista de las mejores series
del año terminado. Tentado he estado de hacer una lista sólo para productos
británicos y otros norteamericanos, pero no sabría entonces qué hacer con los
proyectos venidos de otros países. También he pensado separar comedia y drama,
pero al final he decidido unificar ambas, aunque en ese caso las series de
humor no tengan casi espacio en la lista definitiva. Eso es más reflejo de la
falta de calidad que de aversión al género cómico. Nada nuevo bajo el sol. Y
hace falta.
Por último señalar que esta es una lista totalmente
subjetiva y que está confeccionada en base a lo que he visto. Entendiéndose
entonces que nadie es capaz de ver todo lo que se emite en televisión, ya sea
en abierto o de pago y que para gustos colores.
1. Mad Men; quienes dicen que la serie de los publicistas de
Madison Avenue les aburre no deben ver la misma serie que yo. Esta maravilla de
AMC sigue, en su sexta temporada, asombrándome y emocionándome por igual. Que
planos, que estética, que desarrollo tan interesante, que personajes más ricos.
El inconformismo existencial, tan inherente al ser humano es la base en la que
se sustenta. Esos recovecos emocionales donde subyacen carencias, sueños y
frustraciones. Una maravilla. El último plano de la temporada es
sublime. Y sí, es sólo una escena, pero a mí me dejó acongojado.
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| Don y Sally Draper |
2. Breaking Bad; una última tanda de ocho capítulos excelsa
donde, por el contrario, el último no fue el mejor, pero que en su conjunto
pusieron el broche a una historia fantástica. El personaje de Walter White ya
es inmortal y Vince Gilligan un maestro consagrado. Sólo queda esperar si se
materializa (que parece que sí) el spin off ‘Better Call Saul’ para llenar el
enorme vacío que nos ha dejado.
3. Juego de Tronos; ha sido EL capítulo del año. Ese giro
argumental que nadie (que no haya leído los libros, como yo) espera en una
trama. Una conmoción de tal calibre que hay multitud de vídeos en You Tube
grabando las reacciones del público en directo. Para que luego digan que la
televisión no emociona. Más allá de dicho episodio una tercera temporada en
formato ‘road movie’, donde hay muchos personajes yendo a algún sitio, pero
bien hilvanada y con una historia cada vez más interesante.
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| ¿Quién es tu favorito? |
4. Ray Donovan; la novedad del año y eso que Showtime la
vendía como el relevo de 'Dexter'. Palabras mayores. Pero Ray Donovan nos ha
dejado un regalo para los sentidos, con temática transversal, unas
interpretaciones sobresalientes y una factura soberbia. Además de recuperar para la causa a Jon Voight, cuyo duelo
interpretativo con Liev Schreiber ha sido, sin duda, de lo mejor del año.
5. Boardwalk Empire; ninguneada por algunos gurús de la
televisión, la cuarta temporada de la serie de Atlantic City no ha defraudado a
sus seguidores, confirmando el ritmo ascendente que tomó tras una primera
temporada algo densa. Quizá la temática gánster la perjudique, pero somos
legión los que esperamos ávidos más asuntos turbios de Nucky Thompson.
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| Atlantic City, años 30 |
6. House of Cards; ya que Kevin Spacey se iba a convertir en
la enésima estrella de Hollywood que se pasaba a la pequeña pantalla lo quería
hacer a lo grande. En una historia ambiciosa, mordaz, profunda. Y donde todo
girase alrededor de él. Siendo otra fiel representación de lo que la política
es, la plataforma Neftlix quería dar un paso más y mostrar la ferocidad del poder en toda su crudeza. Los medios, los fines y la inagotable ambición. Todo
se puede resumir con una frase del protagonista, Frank Underwood: ‘El dinero es
la mansión de Sarasota que empieza a derrumbarse en diez años. El poder es el
viejo edificio de piedra que se sostiene durante siglos. No puedo respetar a
quien no vea la diferencia’.
7. What Remains; lo bueno si breve dos veces bueno. Sí, ya
sé que el modelo de temporadas cortas con capítulos largos es santo y seña de
las producciones televisivas británicas, pero en este caso es un máster
acelerado de cómo hacer que la expectación sea máxima en únicamente cuatro
episodios. Un policía recién jubilado, David Threlfall (papelón) investiga por
su cuenta la muerte de una mujer en un bloque de pisos, cuando la policía ya ha
cerrado el caso. Su obstinación le permite irse abriendo camino en los detalles
del caso, mientras va conociendo unos vecinos que nunca son lo que parecen.
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| David Threlfall |
8. Top of the Lake; Jan Campion intenta bucear en el alma
humana para llegar a la conclusión que la maldad no tiene límites. En medio del
paisaje onírico neozelandés donde se desarrolla la trama, Elisabeth Moss (Peggy
Olson en ‘Mad Men’) investiga la desaparición de una niña, en la que fue la
tierra donde creció. Allí se van mezclando recuerdos que creía enterrados y que
marchan en paralelo con el ambiente sombrío de la gente. A su vez, se establece
junto a un lago un campamento de mujeres que huyen de las vidas miserables a
las que les han condenado sus hombres. Todo ello bajo el amparo de una Holly
Hunter convertida en gurú. Historia muy dura y con un trasfondo poético.
9. The Big Bang Theory; que esté en esta lista es mérito
propio, pero también demérito del resto de comedias (nuevas o veteranas) que no
dan el nivel. Hace mucho que ‘Modern Family’ se ha hecho insufrible, el regreso
de ‘Arrested Development’, ‘Community’ o ‘Parks and Recreation’ ha sido más
frío del que se esperaba y ’30 Rock’ nos dejó a comienzos de año. ‘New Girl’ hace que sigamos odiando la noñez
de Zooey deschanel, ‘Two Broke Girls’ ha perdido fuerza, a ‘Broolyn Nine Nine’
sigo sin cogerle la gracia, ‘Veep’ es graciosa, sin más y ‘The Mindy Project’
no la he visto aún, pero las críticas no son muy halagüeñas. Así que el bueno del Dr. Cooper y su cuadrilla
no tienen competencia. Y encima contemplamos una majestusosa Mayim Bialik que
no deja de crecer en su papel de Amy Farrah Fowler.
10. 'The Americans; la conciliación laboral/familiar tiene un
sentido nuevo para mí tras ver cómo se las apaña el matrimonio Jennings para
mantener a flote la familia y a la vez servir a la madre Rusia en territorio
norteamericano durante los años ochenta. El trasfondo de la Guerra Fría y la
época Reagan está perfectamente entrelazado con la relación de pareja entre los
protagonistas, en esta historia de espías. Todo ello va conformando un
contexto, donde las pausas y el tempo dan lugar a una serie brillante, aunque
tenga unos primeros capítulos algo espesos. La vi casi obligado y ahora me alegro
de haberlo hecho. No digo más.
11. Vikings; con sólo las letras de crédito, con la canción ‘If
I had a heart’ de Fever Ray, ya dan ganas de verla. Si además la némesis del
protagonista es Gabriel Byrne ya no hay excusas para no hacerlo. ‘Vikings’ de ‘History
Channel’ cuenta la historia de Ragnar Lothbrok que abrió las rutas del este, en
búsqueda de riquezas a golpe de espada. La serie suple algunas carencias
técnicas con una fotografía brillante, unas actuaciones dignas y una buena trama.
Muy buen estreno.
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| Travis Fimmel como Ragnar Lothbrok |
12. Unsere Mütter, Unsere Väter; una dura, profunda y
honesta mirada de los alemanes a su pasado, a través de la historia de cinco
amigos, que comienza unos meses antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Emitida en España por Canal +
con el desafortunado ‘Hijos del Tercer
Reich’. Más que nada porque este título parece resumir lo que ocurre y no es así.
Hay errores compartidos, otros fruto de las inquietudes y ambiciones de cada
uno y los más terribles nacidos del propio horror de una guerra. En ningún
momento sirve para pedir perdón o maniqueísmos parecidos, sino para explicar cómo pudo suceder. Hay corrientes que son más fuertes que la suma de individuos.
Terriblemente valiente.
13. Dates; la premisa es fácil. Dos desconocidos tienen su primera
cita y a través de la misma el espectador contempla las diferentes estrategias
que se utilizan para presentarse ante los demás. El miedo a qué se encontrarán, la presión de una
primera buena impresión, el saber cuánto de uno mismo se ha de mostrar y en ese
punto, cuánto hay de real y cuánto de idealizado. Las parejas durante estos
primeros nueve capítulos de los que consta esta primera temporada casi nunca
repiten. Personalmente me quedo con el personaje de Ben Chaplin, que presenta una
espléndida madurez interpretativa, alejada ya de aquellas comedias románticas
donde se encasilló. Episodios que se ven
bien, son amenos y nos permiten calcular cuánto hay de nosotros mismo en cada
uno de los personajes.
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| Ben y la madrileña Oona Chaplin (y no son familia) |
Soy consciente de que hay ausencias notables: una tercera
temporada de ‘Homeland‘ que evidencia mejoras, ‘The Escape Artist’, protagonizada por David Tennat, al igual que la inquietante
‘Broadchruch’,una ‘The Good Wife’ que sigue creciendo, ‘Peaky Blinders’ (casi
casi entró), ‘The Fall’ con Gillian Anderson y Jamie Dornan (el próximo protagonista
de ‘50 sombras de Grey’), el cómic violento que es ‘Utopia, la segunda
temporada de una siempre impactante ‘Black Mirror’, una menospreciada por
crítica y público ’Person of Interest’, ‘Girls’, floja en su segunda temporada,
etc. No cabían todas, pero las trece que he seleccionado merecen la pena verlas.






























