viernes, 16 de octubre de 2015

La mejor comedia en mucho tiempo

  
El comienzo de The last man on earth (El último hombre en la tierra) es rompedor ya de por sí, para ser una comedia. Año 2020, la tierra por culpa de un virus ha borrado todo rastro del ser humano y Phil Miller, el único superviviente, recorre los Estados Unidos en busca de otras personas, con la ayuda de una furgoneta y un megáfono para hacerse notar. Como última opción, escribe en carteles de carretera que hay alguien vivo en Tucson, de donde es y donde se dirige, mentalizado de que con él termina la especie humana.        

Escribir un post sobre estos trece capítulos es un ejercicio complicado si se quieren evitar a toda costa los spoilers, por eso sobre la trama únicamente diré que es muy atractiva, dentro de lo malo que tiene sobrevivir a un apocalipsis y todo eso, la idea de vagar por todo un país, pudiendo coger todo a tu antojo, vivir donde quieras, conducir lo más descabellado que se te ocurra, etc.
Phil Miller y sus colegas esféricos. Cada uno con su nombre. 
Ahora pasemos a lo grave. Al fondo de esta desternillante serie de la FOX: ¿Cuánto de nosotros mismos somos capaces de ocultar para conseguir lo que queremos? Ocultar, en este caso, es un eufemismo grosero de mentir. Porque Phil Miller es un mentiroso compulsivo, además de egoísta, ruin, sucio, manipulador, etc. Will Forte, al que hemos podido ver antes en Nebraska y en la horrible comedia MacGruber, es todo lo malo que un hombre puede ser. Y cuando digo hombre me refiero al sexo masculino, con todos los tópicos exagerados de tal condición.
¿Una piscina llena de alcohol? Esto lo ha pensado antes más de uno
Lo que resulta cómico en The last man on earth es que el personaje de Phil Miller es creíble. Que alguien repulsivo, tan tóxico y embustero  pueda ser concebido como real es gracias a un guión donde, de manera tenue pero efectiva, se nos muestra que al final no deja de ser un pobre hombre por el que sentir lástima. El cinismo de Phil es tal que pasa de reírse del personaje de Tom Hanks en Náufrago por hablar con una pelota de voleibol a fundar su propio club social con pelotas de todas formas y colores. 
La comedia parece muy simple,pero tiene muchísimo más. Tengo tan claro que va a encantar como que si adelanto algo alguien se va a acordar de mi.


Y sin personal shopper
En serio, no quiero contar nada más de esta grata sorpresa, porque merece la pena irse sorprendiendo con cada capítulo. Además son cortos, muy amenos y van a dejar a quien los vea con ganas de saber mucho más en la segunda temporada. Tiene algo que me hace asociarla muy remotamente con Me llamo Earl. Y digo muy remotamente sólo por el tipo de humor, porque dentro de esta nueva generación de comedias, donde muchas se han tomado en serio lo de romper esquemas y hacer algo diferente, ésta es, con diferencia, la que menos va a costar adoptar como referente. Y quererla. Mucho.   
¿Hay alguien ahí?