lunes, 19 de marzo de 2012

'Romanzo Crimale'. Tan cerca, tan lejos.


Cuando hablo de series españolas lo hago con espíritu generoso por no hacer un monólogo de Crematorio y poco más. Sería injusto, por otro lado, comparar continuamente la ficción española con la norteamericana, incluso con la británica, por una simple cuestión de presupuesto, tradición o difusión.
La América hispana, que podría ser un público interesante en cantidad y calidad de nuestros productos no se ofrece a ello. Quizá debería devanarme los sesos para dar una explicación menos frívola que el que no nos agradan demasiado los diferentes acentos. Ni a nosotros cualquiera venido de ultramar, a los que, por otra parte, confundimos sin captar la diferente variedad de matices, porque nos suenan a fotonovela de sobremesa; ni a ellos el castellano neutro, al que atribuyen sequedad, distancia y engolamiento. La cultura hispana cruza el charco con facilidad en pintura, literatura, y mil disciplinas más, pero cuando se trata de actuar nos cuesta entendernos.

Por ello y ya reubicados debemos compararnos con mercados más pequeños. Francia, por ejemplo, es un espejo donde mirarnos con series casi míticas, como el culebrón Sous le Soleil (en España 'Saint Tropez'), con trece años de emisión, Les Brigades du Tigre (años 70-80), o más modernas como Engrenages y el mundo de la justicia, las policíacas Les Bleus o Léa Parker, la trama política de XIII, la biografía del terrorista Carlos o las divertidas Mademoiselle Joubert o Fête de Famille.
En Italia, las más representativas de los últimos años son Il Capo dei Capi sobre la mafia, la divertida Boris, Il comisario Montalbano, Non Pensarci y sobretodo Romanzo Criminale.Ésta última por temática, por el reflejo de Italia como sociedad y por su producción impecable es la que más me hace preguntarme el porqué en España no se ha hecho nada parecido. Además es la adaptación de la película, tres años más antigua, que también fue un éxito. Da que pensar.

Romanzo Criminale comienza a lo grande, con una escena perfecta. En tiempo presente, un hombre mayor grita que merece respeto por haber pertenecido a la banda del libanés. Este es el punto de partida para narrar la historia de la banda de 'La Magliana', desde sus inicios hasta su final, entroncado con la historia de las décadas (sobretodo) 70 y 80 en el país transalpino. Con una banda sonora estupenda, unas imágenes de exteriores magníficas, unas interpretaciones sobresalientes y, sobretodo, un hilo argumental lógico. Son varias las escenas de estas dos temporadas que merecen entrar en el panteón de momentos televisivos, pero mi favorita es una donde tres de los futuros delincuentes se conocen de niños, emulando al gran Sergio Leone, en Érase una vez América.

El punto fuerte de esta historia es la credibilidad. Las motivaciones o deseos que tienen los protagonistas para hacer rodar la trama son totalmente entendibles, al igual que lo es el hecho de que una vez fuera de la ley, juegan un papel primordial sus relaciones con la mafia, la camorra napolitana, la policía, la extrema derecha, los políticos, etc. Este difícil equilibrio a veces será posible y otras no, pero al espectador nunca le dará la impresión de que los acontecimientos se pliegan al guión para darle sentido.

En cuanto a los actores, sobresalen sus protagonistas principales, Francesco Montanari como el libanés o Vinicio Marchioni, como el 'fredo' (el frío) y la bellísima Alessandra Mastronardi, como Roberta.
Romanzo Criminale es una serie totalmente recomendable. Un modo de conocer mejor a los italianos y quizá también, a nosotros mismos. No somos tan diferentes, aunque aún no hayamos encontrado el modo de hacer producciones para la televisión tan perfectas y que cuenten de verdad como éramos.
'Dio perdona, la banda no'.  
Alessandra Mastronardi y Vinicio Marchioni

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