sábado, 21 de abril de 2012

'Luther'; entre la obsesión y la nostalgia



Lo más difícil de crear una historia entorno a un único personaje es que el resultado de la misma depende de manera extraordinaria de la credibilidad del protagonista. Su capacidad para emocionar, para extrapolar sensaciones, para empatizar en definitiva será al final lo que decida la delgada línea entre el éxito y el fracaso.
Aún con el eco de su enorme papel en ‘The Wire’ como el cerebral ‘Stringer ‘Bell, Idris Elba se perfiló como el elegido para dar vida a John Luther, obsesivo, reflexivo y perspicaz detective. Mezcla según el creador de la serie, Neil Cross, entre Sherlock Holmes y Colombo, el matiz diferenciador de Luther es su inmensa pasión, ese punto de inflexión donde lo cerebral se estanca y da paso a un torbellino de violencia reprimida que sirve al personaje para meterse en problemas, sembrando dudas sobre su cordura, y a la vez para dar un empujón final a sus investigaciones, traspasando la tan manida línea fuera de la ley.
El físico contundente de Elba juega un papel fundamental, ya que estamos ante un actor que conjuga de manera óptima su exuberancia con su expresividad, virtudes que le han permitido realizar papeles tan dispares como Heimdall en Thor, el amante de Laura Linney en ‘The Big C’, o Charles Miner en la versión norteamericana de ‘The Office’.    

Idris Elba y Warren Brown                                                                                                                   

Naturalmente la vida personal de John Luther es un completo desastre. El binomio buen policía - mal marido aquí se repite, pero con ello dota al personaje de ese acento perdedor, de hombre atormentado que aparca su soledad para ponerse al servicio del caso. Con una tensión sin vía de salida palpable, la trama aumenta en complejidad emocional, evidenciando quizá la nitidez en sí mismas de las situaciones planteadas, como contrapunto. A reseñar en este sentido el brutal cliffhanger entre ambas temporadas que dejan al espectador ávido de respuestas como pocas veces.

Estructurada en capítulos largos (diez en total) en dos temporadas cortas (habrá una tercera), Luther juega con la moral del espectador en varios frentes. Rápidamente nos vemos como John, pero sabemos que nos movemos entre arenas movedizas, hecho este llevado a su máxima expresión con la relación especial surgida entre el detective y Alice Morgan. Ruth Wilson dota a este personaje de una profundidad  digna de resaltar, con unos picos de locura, sensualidad y desequilibrio que jamás caen en el histrionismo, pero que consiguen perturbar continuamente.  Habíamos visto antes a Wilson como ‘Jane Eyre’ y como compañera de Jim Caviezel en ‘The Prisoner’.
La inquietante Ruth Wilson

Completan el reparto el irlandés Dermot Crowley, secundario de lujo en películas tan conocidas como ‘Babel’, ‘La leyenda de Bagger Vance’ u ‘Octopussy’, Paul McGann (‘Doctor Who, 1996), dos de los tres ‘Inside Men’, Steven Mackintosh y Warren Brown, e Indira Varma (la Niobe esposa de Voreno en ‘Roma’).   

Varma y McGann
La banda sonora, excelente la elección de ‘Paradise Circus’ de Massive Attack como entrada, el frío paisaje pos-industrial, la violencia extrema y explícita o la sensación de nostalgia continua son algunos de los ingredientes de este excelente producto de la BBC
El frío de Londres y el frío de Alice Morgan  

2 comentarios:

  1. Ya te daré mi opinión, aunque promete... quizá demasiado desequilibrado al borde de la locura junto... jajajaja.

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  2. Como la vida misma. Que levante la mano quien no haya estado alguna vez cerca de mandar todo bien lejos. Me gusta mucho esta serie porque los conflictos emocionales son muy asumibles.

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