lunes, 14 de mayo de 2012

Ayer y hoy. 'Life on Mars'


Los recuerdos son algo muy subjetivo ya que solemos, cuando miramos atrás, quedarnos con los aspectos más positivos, eliminando lo negativo o lo que no es digno de mención. Quizá por esto una serie como ‘Life on Mars’, construida sobre la base de una comparación continua entre el año 1973 y la actualidad suma atractivos desde su honesto retrato social. Esta narración no edulcora comportamientos y situaciones, en la búsqueda de hacer más evidente la evolución de la sociedad y como hoy en día, además de ser buenas personas debemos parecerlo, bajo la espada de Damocles de lo políticamente correcto.

‘Life on Mars’ cuenta como el inspector de policía Sam Tyler (John Simm) sufre un accidente de tráfico y al despertar lo hace exactamente en el mismo lugar, pero treinta y tres años antes. Allí retoma su trabajo mientras intenta averiguar si está soñando, si este viaje en el tiempo va en paralelo con un coma cerebral o si simple y llanamente se ha vuelto loco.  A la vez Tyler comprueba que los métodos policiales, lejos de sustentarse en evidencias científicas o de apoyarse en la tecnología, se basan en el uso de la fuerza, en la ausencia de la presunción de inocencia o en la falta de derechos de los sospechosos. Todo de modo aleatorio y bajo una metodología basada en la intuición policial.
Sam Tyler alucinando con su 'viaje'
Como segundo de una brigada policial de Manchester, Sam intenta implementar sus conocimientos y su intachable ética al equipo, chocando con sus compañeros, en especial con el inspector jefe, Gene Hunt, protagonizado por un fantástico Philip Glenister.
La serie tiene una estructura procedimental, a caso por capítulo, donde cada uno evidencia una diferencia de contexto respecto al presente. La historia está contada en clave dramática, enfatizando el deseo máximo del protagonista de volver a su tiempo o con situaciones emotivas y paradójicas, como conocer a sus padres, más jóvenes que él, o incluso, como en ‘El fin de la eternidad’ de Asimov, el posible encuentro consigo mismo.
Al Inspector Jefe no le gustan los métodos del nuevo   
El drama como base no es el único género que trabaja ‘Life on Mars’, lo que es a la vez un rasgo atractivo y una debilidad por concepto. La trama tiene pinceladas cómicas, apoyadas más en unos personajes en exceso caricaturizados  que en un guión atractivo que aproveche las múltiples alusiones históricas que podría usar el protagonista. También se mezcla género fantástico o de ciencia-ficción, lo que es previsible en un argumento basado en un viaje temporal, pero que se pierde en las propias dudas sobre el coma (o no) de Sam Tyler. Su comunicación con el año 2006, los mensajes, las llamadas o las apariciones a las que se ve expuesto son un excesivo trabajo para el espectador, que debe asimilar lo que a todas luces no es fundamental en la trama.
Quizá éstas sean las mayores debilidades de ‘Life on Mars’; sus vaivenes argumentales y su falta de rigor en el tono. Tampoco juegan a favor de la historia la falta de empatía que muchas veces produce un protagonista contemporáneo que pretende llevar las situaciones a su terreno moral de manera exagerada, contra todos y contra todo.
John Simm, Philip Glenister y Liz White

La parte romántica se centra en el acercamiento emocional entre Tyler y una oficial de policía femenina, Annie (Liz White), pese a que el atribulado policía no calla su deseo de regresar a ‘su mundo’. Quizá aquí radique una de los atractivos de este producto de la BBC, el elevar cuestiones como la subjetividad de lugares o tiempos en función de quiénes nos acompañan o la misma dualidad realidad-ficción.
En dos temporadas de ocho capítulos cada uno, ‘Life on Mars’ es una metáfora de la búsqueda personal. Con una ambientación correcta (otro aspecto que podría haberse trabajado más), unos exteriores adecuados (aunque repetidos) y una banda sonora regular (buena, pero escasísima), las estupendas interpretaciones de los dos protagonistas, John Simm y Philip Glenister sustentan esta creación británica. Por cierto, Simm y Glenister repiten juntos en ‘Mad Dogs’, la ‘Breaking Bad’ británica con Ibiza como escenario y María Botto como compañera de reparto.         
‘Life on Mars’ tiene una especie de secuela con ‘Ashes to Ashes’, otro título de canción de David Bowie, pero esta vez ambientada en el año 1981 y con una mujer, Keeley Hawes, viajando en el tiempo. Esperándola el inspector jefe, Gene Hunt y los agentes Carling (Dean Andrews) y Skelton (Marshall Lancaster), ocho años más viejos y cambiando Manchester por Londres.
Carling y Skelton de farra en el pub
También cuenta con una versión norteamericana, con Harvey Keitel como Gene Hunt, del mismo título y otra española, ‘La Chica de Ayer’, protagonizada por Ernesto Alterio, Manuela Velasco y Antonio Garrido.
Life on Mars' pese a estar lejos de ser perfecta es una serie que engancha. Es atrevida en su planteamiento, atractiva al espectador y tiene un final que invita a pensar.    

1 comentario:

  1. Es un argumento recurrente, pero efectivo. Series entretenidas, pero que, si quieres, tienen una segunda lectura. Muy buena elección.

    ResponderEliminar