miércoles, 13 de junio de 2012

'Pioneer One': La nueva ficción

Hay muchas virtudes que son fácilmente interpretables cuando se ve una buena serie. Para empezar una idea nueva e impactante es lo que todo productor sueña en una televisión global donde ya hemos visto casi todo (o no). Que mediante la sinopsis empiece ya la curiosidad de saber cómo se ha plasmado una original historia. Queremos que nos sorprendan.
La confección del guión es primordial. Se le ha dado tantas vueltas al manido desarrollo, nudo y desenlace que hay multitud de alternativas. Desde la estructura lineal, a la estructura paralela (en tres partes casi siempre que hablamos de comedias), el apoyo con los flashbacks, la estructura lineal inversa (es decir, comenzar por el final, hasta que la trama nos lleva a ese punto, que suele ser un nudo), etc. Todo ello con la velocidad y el ritmo adecuado. Si el guión es lento la historia pierde interés y si va muy rápida la información que recibe el espectador le desborda. En cuanto al ritmo es fundamental para enfatizar los momentos importantes. Saber cómo y cuándo ocurren las cosas y que ello no sea fruto del azar.
Otra característica es la interpretación. No solamente es que me crea los personajes sin gestos impostados o falta de pasión (tan malo lo uno como lo otro), sino el mismo tono de las actuaciones y que cada actor o actriz haga el papel adecuado a sus capacidades y registros interpretativos. Por ello es fundamental  la dirección de actores. Que todos sean diferentes, pero que haya un nexo común en la obra. Tengo que creerme lo que veo.  
Como no, los planos en sí mismos son determinantes en una buena producción. Con ellos se consigue acentuar partes de la obra. No se puede abusar de planos cortos, porque el escenario se compone de más elementos y estos planos sirven para demostrar emociones, sentimientos o detalles. Los planos generales son agradecidos, porque amplían la percepción del espectador y ayudados de una fotografía sugerente pueden multiplicar el efectismo de la serie.  
James Rich y Alexandra Blatt (y sus 47 idiomas)
Hay multitud de rasgos más, como la música, la iluminación, la factura técnica, los decorados, el vestuario, etc. Todo ello conforma que el resultado pueda ser un éxito. Por esto mismo que una producción limitadísima de recursos como ‘Pioneer One’ haya conseguido una trascendencia mediática enorme es digno de mención. Con el uso de la web como medio de difusión, la alternativa a los canales de televisión tradicionales, esta historia opaca sobre un artefacto del espacio caído en Norteamérica, se viste de misterio abriendo vías interesantísimas para la trama.
Creada en 2010 por Josh Bernhard y Bracey Smith, sorprende la buena actuación de James Rich, acompañado por Alexandra Blatt, ambos con escasa experiencia y siempre en el mundo de los cortos. Este experimento puede ser también una manera de encontrar nuevas promesas. Seguro que sirve de trampolín a algunos actores para empresas mayores.
¿QUÉ es ESTO?
Pese a la evidente ausencia de medios económicos (6.000 dólares el primer capítulo) ‘Pioneer One’ es una idea fantástica, un guión muy interesante y un ejemplo a seguir. Lo auténticamente novedoso es comprobar, al final del piloto, como sus productores abren la posibilidad de realizar donaciones para continuar la serie. Otro punto que me llama la atención es el anuncio a mitad del capítulo de la camiseta de la serie. Una circunstancia que en otros productos televisivos van anexos de un modo más sutil, con detalles o símbolos futuribles para el marketing, pero que aquí van incluidos en el mismo episodio.  
Este modelo de invertir en ficción, más que práctico es una manera de llamar la atención sobre el control que ejercen las productoras en lo que vemos o dejamos de ver. Los creadores de ‘Pioneer One’ cuestionan si no existirá otra manera de llegar al público, sin filtros  y sin admitir que todo buen producto tenga que ir en un envase caro.
En España el referente más conocido que tenemos de webserie convertida en éxito es ‘Que Vida más Triste’, adoptada por LaSexta para mayor gloria de las aventuras de Borja Pérez. Aunque esta comedia no tiene nada que ver con nuestra serie en cuestión, es una realidad que las webseries de humor o de temática trivial, como apartamentos compartidos, las relaciones entre jóvenes, etc. son mucho más comunes. Todo ello con un toque kitsch. Quizá como reflejo de que esta herramienta es utilizada para contar realidades cercanas a sus autores. Ejemplos de ello son 'Rosaura', 'Javier y Lucy, 'La Casa de Caronte', 'De tres amigos' o la estupenda 'Malviviendo'. Si bien no rehuyen la crítica social y aluden temas de máxima actualidad (algunas bajo una capa de risas), no suelen abordar ficciones complejas, mucho más difíciles de implementar a la pantalla. En este sentido y cambiando de continente invito a ver algún trailer de la desquiciada 'Danger 5', serie australiana que comenzó en la web y que trata de un grupo de espías que tienen como misión matar a Hitler en unos coloridos años 60 y bajo una divertida estética pulp. 
Humor bizarro para frenar  a los nazis
Amateur en su realización, aunque a veces se olvide por lo interesante de la trama y las posibilidades derivadas de la misma, ‘Pioneer One’ puede ser la puerta de entrada al descubrimiento de otros productos humildes en presupuesto, pero ricos en ideas y ganas de darse a conocer. El génesis de una nueva manera de entender la ficción. Toda una experiencia.

2 comentarios:

  1. Muy interesante. Tendré que verla. Un saludo.

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  2. Rut, tienes que ver 'Malviviendo' que son de tu tierra y te partes con ellos.

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