Año convulso, este 2013, en cuanto a series se refiere, con finales esperadísimos, novedades donde sobra la cantidad y falta la calidad, y regresos de todo tipo.
Respecto a los estrenos, que analizo en este post, me quedo,
sin duda, con ‘Ray Donovan’ de
‘Showtime’. No esperaba demasiado del ‘señor lobo’ hollywoodiense encarnado por
Liev Schreiber, pero el ritmo, su capa sopranesca, la voz del protagonista y la
espléndida actuación de Jon Voight me han despejado dilemas. Una serie que es
capaz de terminar un capítulo con la espectacular ‘Banshee’ de Kendra Morris me
tiene a sus pies. El mejor estreno del año.
También puntúa muy alto ‘Top of the Lake’, de Jane Campion (’El piano’), esa truculenta
historia desarrollada en el paisaje inhóspito de Nueva Zelanda y protagonizado
por Elisabeth Moss (nuestra Peggy de ‘Mad Men’) que nos muestra como los seres
humanos nos podemos convertir en monstruos con un simple click, en medio de un
escenario impresionante y con la muerte como telón de fondo.
‘The Americans’,
era otra serie que ponía en cuarentena porque Keri Russell no era santo de mi
devoción. Por eso y porque es una historia a la que le cuesta despegar. Pero
cuando lo consigue es una recreación estupenda de esa América de los años
ochenta y la guerra fría. Personajes con fondo, ambigüedades morales y credibilidad.
Con los dos personajes principales haciendo un papelón.
‘Masters of sex’,
que es la serie que llevo con más retraso también merece una mención. A veces
no se trata solamente de coger un momento social o político y pasarlo a la
pequeña pantalla. La historia tiene que estar bien contada y eso ocurre en esta serie, como reza la novela en la que se basa ‘La vida y tiempo de William Masters
y Virginia Johnson, la pareja que enseño a América cómo amar’. Pasando por el
punto G, claro y en un contexto histórico de una Norteamérica aún mojigata,
para la que el sexo es un tema tabú.
El tremendo universo político de Kevin Spacey en ‘House of Cards’, sería mi elegida, de
no ser por Mr. Donovan. La pareja que forma el protagonista con Robin
Wright está a una altura interpretativa
sobresaliente, pese a las licencias de ponerse a hablar con la cámara directamente. La serie de Neftlix explica como nunca cómo
funciona la política norteamericana, con toda la ironía, frivolidad y falta de
escrúpulos que se esperaba de ella.
Sin
embargo, ‘Orange is the new Black’
me ha gustado. Sin más. La vida en una penitenciaría de una mujer
normal, como pago de errores pasados, es atrevida, curiosa y mordaz, pero se
mira demasiado el ombligo, abusa de los flasbacks explicativos de porqué
llegaron allí otras reclusas y carece de ritmo. Puede que el fallo sea mío, que
es ver una cárcel y espero acción, planes de fuga y túneles cincelados a golpe
de cucharilla.
‘Utopía’ es un
descubrimiento. La violencia máxima, ese formato pseudo cómic, la huída hacia
delante, los cromatismos imposibles, esos silencios. Quizá apuntaba mucho más
en esta primera temporada, tras un piloto redondo, pero no hay que dudar que el
panorama televisivo no será el mismo desde su llegada. Una road-movie
diferente. Y británica.
La cara de Jamie Dornan nos empezará a sonar más si
finalmente encarna al protagonista de ’50 sombras de Grey’, esa novela de ensoñación erótica para maduritas. Antes será el
némesis de Gillian Anderson en ‘The Fall’,
un thriller sobre un asesino en serie ambientado en Belfast, que ha generado
buenas críticas, a las que me sumo, aunque sea por el tono, el trasfondo político
y la dualidad de acción de la trama.
Siguiendo con lo british, la espléndida ‘Dates’¸que trata de citas a ciegas en
la cosmopolita Londres, con diferentes protagonistas, entre los que sobresalen
Oona Chaplin (sí, la nieta de Charlie) y un maduro y consolidado como actor, Ben
Chaplin (no son familia), que nos sumergen en el vértigo de entender como nos
mostramos ante un@ complet@ desconocid@.
También del Reino Unido el fantástico suspense de cuatro
capítulos, ‘What Remains’ que trata
sobre la muerte de una joven en el ático de un edificio y consigue que,
mediante la investigación conozcamos a fondo a los inquilinos del inmueble de
la mano del veterano (y sobresaliente) David Threlfall.
La última reseña británica viene del drama histórico ‘The White Queen’, entretenido juego de
poder de la Inglaterra de Eduardo IV, con las intrigas reales como nudo dramático
y donde las mujeres y sus argucias vertebran la serie.
De Francia nos llega ‘Jo’,
protagonizada por Jean Reno, en un procedimental de manual, ambientado en París
y que me ha decepcionado muchísimo por su carácter plano y sus tramas
trilladas. Lo mejor es su recorrido turístico por los rincones más conocidos de
la ciudad de la luz.
Por último, una mirada crítica y honesta al pasado nazi de
Alemania en ‘Unsere mütter, unsere väter’
(nuestras madres, nuestros padres) que en sólo tres capítulos recrean los años
del ascenso y caída del Tercer Reich a través de la vida de cinco jóvenes, en una historia profunda y dura. No apta
para corazones sensibles.
Ha habido más estrenos a los que no hago mención, como la
pueril ‘Under the Dome’ (‘La cúpula’), ‘Hannibal’, la extraña ‘Rectify‘, ‘Behind
the Candelabra’, ‘Agents of SHIELD’ o ‘Banshee’ del otro lado del atlántico y entre
las británicas la comedia ‘Two Wrong Mans’, ‘Southcliffe’, los zombis de ‘In
the Flesh’ y ‘Peaky Blinders’. Como buena noticia apuntar la llegada de una producción española
que se puede ver: ‘El tiempo entre
costuras’.
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| Adriana Ugarte en, 'El tiempo entre costuras' |















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