Una vez consolidada la era de oro de la televisión,
el gran reto actual consiste en encontrar a la heredera de las grandes comedias
de los años noventa, que marcaron un nivel y unos estándares de calidad
difíciles de recuperar. Los ejemplos de ello los conocemos: Frasier, Seinfeld o
Friends. Que en la actualidad, la moderadamente buena Modern Family acapare año
tras año todos los premios que se otorgan a la mejor comedia dice mucho del
vacío que hay en el humor televisivo.
Este hueco y la continua necesidad de equiparar las
producciones cómicas a los dramas hacen que se tomen como tales series que, bajo
mi modesto punto de vista, distan mucho de serlo. No veo a Girls, a The Big C,
ni a Nurse Jackie como comedias. Al igual que no creí que lo fueran
Californication o Entourage. Menos intensas y con menos pretensiones por
supuesto, pero ¿comedia? A veces quien promueve estas etiquetas lo defiende
argumentando que al final todo va enfocado al gran escaparate que son los Emmys
y Los Globos de Oro donde estos dramedias (palabro) tendrían escasas
posibilidades de competir con dramas puros. En comedia, y más en los últimos
tiempos, la competencia es menor y hay más opciones de ganar y salir en los medios, con
la consiguiente satisfacción de las cadenas, que obtienen así promoción de su
producto gratis. Que Nurse Jackie sea una comedia o un drama es lo de menos para Showtime. Lo
importante es la repercusión de los premios. Y a fin de cuentas también hay
momentos graciosos ¿no?
Esta última explicación puede tener sentido para
alguien que no se tome el género cómico tan en serio como yo. Para mí una
comedia lo ha de ser sin ninguna duda, o sino no lo es. Por eso últimamente
me he obstinado en encontrar la mejor comedia actual. Tenemos desde Louie o Mulaney y sus
monólogos, la excelente The Big Bang Theory (que va ya por su octava temporada), las nuevas y ya canceladas Selfie y Manhattan Love Story (algo raro esta última, porque
pintaba bien), la política (y a veces aburrida) Veep de Julia Louis-Dreyfus, la extraña A to Z, la radical
You ‘re the Worst, la británica gamberra Scrotal Recall, la que juega con la
moral Jane the Virgin, la sátira policiaca Brooklyn Nine Nine, el humor simple
de Eagleheart, etc.
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| Serie de mujeres para mujeres (y hombres sensibles con ganas de reírse) |
Dentro de esa amplia oferta me quedo con una sin
dudarlo: The Mindy Project. Así a bote pronto la vida de una doctora de
ascendencia hindú, con puntuales voces en off de la protagonista (a lo Sexo en
Nueva York), con tendencia a recrearse en asuntos frívolos (propios de gente
sin problemas económicos) y con un colorido intenso de fondo no es algo que me interese.
Pero The Mindy Project es el paradigma de serie que te gusta en función de si
amas u odias a su protagonista. No cabe otra opción. Y Mindy Kaling me gusta.
Es graciosa, sabe reírse de sus defectos (aunque no al nivel de Lena Dunham en
Girls), es competitiva y al final uno se da cuenta que no está haciendo otra
cosa que viendo una buena comedia romántica moderna, con una actriz principal que
engancha.
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| Además de unos créditos notables, los carteles promocionales están genial |
Mindy Kaling trabaja en una clínica privada donde
convive con el irascible Danny (Chris Messina) y el conquistador Jeremy (Ed
Weeks). El equilibrio de poder y la búsqueda de Mindy de su propia relevancia
en la empresa darán pie a multitud de situaciones divertidas, sin alejarse
demasiado de las comedias al uso, pero con un ligero acento novedoso que darán
frescor a la serie.
The Mindy Project, a pesar de ser una idea ya utilizada
es valiente porque siendo como es una serie de mujeres (que no para, porque a mí
me encanta) rompe con los estereotipos de chicas flacas y obsesionadas con su
cuerpo que pululan por la pequeña pantalla. Mindy se gusta (con sus lógicas
excepciones, como todos) porque sabe que es encantadora. El que tenga más o menos sobrepeso es sólo un rasgo y ella misma abandera esa máxima de que si te gusta lo que
ves te gusta todo. Una mujer que es capaz de hacerte reír mientras está llena
de sangre porque tiene la nariz rota es que tiene un don.
El aparente defecto de la ligereza de sus problemas
y su vanidad mal aceptada va difuminándose para dejar sitio a una mujer
inteligente e interesante, con unos compañeros de trabajo que complementan
perfectamente la vida (el proyecto) de Mindy. A pesar de que en la protagonista
subyace la depresión de mujer que cumplidos los treinta aún no sabe hacia dónde
va su vida, las situaciones, tanto las traídas en forma de recuerdos con precisos
flashbacks, como las que suceden a tiempo real producen una sensación de
felicidad latente que enganchan al espectador. Ese buenrollismo es uno de los
puntos fuertes de la serie de FOX. Uno quiere pertenecer al proyecto de
Mindy. Participar de sus chistes, de sus
dardos irónicos y de sus piques laborales.
Está claro que la fortaleza del producto no está en
sus pretensiones. Uno se da cuenta de que la serie te tiene a sus pies cuando llevas tres
capítulos seguidos y quieres más. El mejor síntoma de una que comedia ha pasado, sin forzarlo, a nuestra lista de favoritas.
The Mindy Project puede verse en Cosmo TV, en casi
todos los operadores de pago de televisión (Canal +, Orange, Movistar tv, Ono,
Euskaltel, etc).





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