martes, 18 de noviembre de 2014

La vida de Mindy


Una vez consolidada la era de oro de la televisión, el gran reto actual consiste en encontrar a la heredera de las grandes comedias de los años noventa, que marcaron un nivel y unos estándares de calidad difíciles de recuperar. Los ejemplos de ello los conocemos: Frasier, Seinfeld o Friends. Que en la actualidad, la moderadamente buena Modern Family acapare año tras año todos los premios que se otorgan a la mejor comedia dice mucho del vacío que hay en el humor televisivo.

Este hueco y la continua necesidad de equiparar las producciones cómicas a los dramas hacen que se tomen como tales series que, bajo mi modesto punto de vista, distan mucho de serlo. No veo a Girls, a The Big C, ni a Nurse Jackie como comedias. Al igual que no creí que lo fueran Californication o Entourage. Menos intensas y con menos pretensiones por supuesto, pero ¿comedia? A veces quien promueve estas etiquetas lo defiende argumentando que al final todo va enfocado al gran escaparate que son los Emmys y Los Globos de Oro donde estos dramedias (palabro) tendrían escasas posibilidades de competir con dramas puros. En comedia, y más en los últimos tiempos, la competencia es menor y hay más opciones de ganar y salir en los medios, con la consiguiente satisfacción de las cadenas, que obtienen así promoción de su producto gratis. Que Nurse Jackie sea una comedia o un drama es lo de menos para Showtime. Lo importante es la repercusión de los premios. Y a fin de cuentas también hay momentos graciosos ¿no?

Esta última explicación puede tener sentido para alguien que no se tome el género cómico tan en serio como yo. Para mí una comedia lo ha de ser sin ninguna duda, o sino no lo es. Por eso últimamente me he obstinado en encontrar la mejor comedia actual. Tenemos desde Louie o Mulaney y sus monólogos, la excelente The Big Bang Theory (que va ya por su octava temporada), las nuevas y ya canceladas Selfie y Manhattan Love Story (algo raro esta última, porque pintaba bien), la política (y a veces aburrida) Veep de Julia Louis-Dreyfus, la extraña A to Z, la radical You ‘re the Worst, la británica gamberra Scrotal Recall, la que juega con la moral Jane the Virgin, la sátira policiaca Brooklyn Nine Nine, el humor simple de Eagleheart, etc.
Serie de mujeres para mujeres (y hombres sensibles con ganas de reírse)
Dentro de esa amplia oferta me quedo con una sin dudarlo: The Mindy Project. Así a bote pronto la vida de una doctora de ascendencia hindú, con puntuales voces en off de la protagonista (a lo Sexo en Nueva York), con tendencia a recrearse en asuntos frívolos (propios de gente sin problemas económicos) y con un colorido intenso de fondo no es algo que me interese. Pero The Mindy Project es el paradigma de serie que te gusta en función de si amas u odias a su protagonista. No cabe otra opción. Y Mindy Kaling me gusta. Es graciosa, sabe reírse de sus defectos (aunque no al nivel de Lena Dunham en Girls), es competitiva y al final uno se da cuenta que no está haciendo otra cosa que viendo una buena comedia romántica moderna, con una actriz principal que engancha.
Además de unos créditos notables, los carteles promocionales están genial
Mindy Kaling trabaja en una clínica privada donde convive con el irascible Danny (Chris Messina) y el conquistador Jeremy (Ed Weeks). El equilibrio de poder y la búsqueda de Mindy de su propia relevancia en la empresa darán pie a multitud de situaciones divertidas, sin alejarse demasiado de las comedias al uso, pero con un ligero acento novedoso que darán frescor a la serie.    

The Mindy Project, a pesar de ser una idea ya utilizada es valiente porque siendo como es una serie de mujeres (que no para, porque a mí me encanta) rompe con los estereotipos de chicas flacas y obsesionadas con su cuerpo que pululan por la pequeña pantalla. Mindy se gusta (con sus lógicas excepciones, como todos) porque sabe que es encantadora. El que tenga más o menos sobrepeso es sólo un rasgo y ella misma abandera esa máxima de que si te gusta lo que ves te gusta todo. Una mujer que es capaz de hacerte reír mientras está llena de sangre porque tiene la nariz rota es que tiene un don.
Felicidad y buen rollo, para ver y tomar
El aparente defecto de la ligereza de sus problemas y su vanidad mal aceptada va difuminándose para dejar sitio a una mujer inteligente e interesante, con unos compañeros de trabajo que complementan perfectamente la vida (el proyecto) de Mindy. A pesar de que en la protagonista subyace la depresión de mujer que cumplidos los treinta aún no sabe hacia dónde va su vida, las situaciones, tanto las traídas en forma de recuerdos con precisos flashbacks, como las que suceden a tiempo real producen una sensación de felicidad latente que enganchan al espectador. Ese buenrollismo es uno de los puntos fuertes de la serie de FOX. Uno quiere pertenecer al proyecto de Mindy. Participar de sus chistes, de sus dardos irónicos y de sus piques laborales.

Está claro que la fortaleza del producto no está en sus pretensiones. Uno se da cuenta de que la serie te tiene a sus pies cuando llevas tres capítulos seguidos y quieres más. El mejor síntoma de una que comedia ha pasado, sin forzarlo, a nuestra lista de favoritas.          

The Mindy Project puede verse en Cosmo TV, en casi todos los operadores de pago de televisión (Canal +, Orange, Movistar tv, Ono, Euskaltel, etc).     
      

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