Showtime tenía como principal misión en los últimos
tiempos llenar el vacío que Dexter dejaba en su oferta, más allá de la
sobrevaloradísima Homeland. Homeland es esa serie que, como ya he escrito
alguna vez, encuentra sus fans en aquellos que, habitualmente, no ven series.
Fuegos de artificio que no te deslumbran si estás acostumbrado a unas buenas
Fallas cada año.
La serie gira en torno al arregla-problemas Ray
Donovan, impecablemente interpretado por Liev Schreider. El tipo al que todos
creemos haber visto en otro sitio, pero que raramente se ha prodigado en la
gran pantalla (Scream 4 es su, hasta ahora, trabajo más conocido) y no digamos
ya en ficción televisiva. Liev dota al personaje irlandés de profundidad, con
sus silencios, sus arrebatos de ira y esa hipnótica voz.
Ray es un rara avis. Un irish bostoniano de pura
cepa en la selva de Los Ángeles. En su andadura californiana le acompañan, sus
dos hijos y su mujer Abby. No les será complicado a los que disfrutaron de Los
Soprano establecer puntos en común (y muchos) entre el personaje de Abby
Donovan y el de Carmela Soprano. Un papel que va mucho más allá del de simple
consorte del protagonista.
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| Paula Malcomson como una estupenda Abby Donovan |
Ray está acompañado en LA por sus dos hermanos. Ted,
exboxeador con parkinson y que regenta un gimnasio Y Bunchy, perdido en el
alcoholismo, donde le han dejado las secuelas emocionales por haber sido
víctima de abusos sexuales en su infancia. Aquí viene uno de los giros fundamentales del drama y que explica tanto el rencor del protagonista hacia su padre como su propia manera de actuar.
La vida del protagonista y su familia se ve alterada
con la salida de prisión del patriarca de la familia: Micky Donovan,
interpretado por un excelso Jon Voight, actor que ha podido encontrar en este drama el papel
de su vida. A pesar de que la crítica lo ha visto así, creo que se sigue
infravalorando su trabajo y éste merecería un mayor reconocimiento al papelón
que hace en las dos temporadas, con méritos más que suficientes como para
destacar en cualquier premio.
La trama se vertebra en dos partes: los asuntos a
limpiar por Ray y su equipo y la búsqueda de Micky por reencontrar su sitio,
tras veinte años ausente. El nudo se tensa cuando ambos se cruzan, por el
rencor de Ray hacia su padre, por cuestiones relacionadas con el pasado en
Boston.
Esta brillante producción cuenta con las
interesantes aportaciones de James Woods, Rosanna Arquette, Steven Bauer o Emile Gould. Cada
vez es más evidente el tránsito de actores y actrices de renombre a la pequeña
pantalla, que ha dejado de ser la hermana pobre para convertirse en el lugar
idóneo no sólo para relanzar carreras, sino también para coger prestigio y ser
alguien. Posibilidad cada vez más exigua en un cine venido a menos en la última
década.
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| James Wood y Steven Bauer |
Con ese post hago pública la recomendación que ya
llevo tiempo haciendo en mis círculos más cercanos: hay que ver Ray Donovan con
ese brutal duelo interpretativo entre Liev Schreider y Jon Voight. Realmente la serie es tan buena
que este post estaba guardado al fondo del armario, porque me era imposible
describir de manera fidedigna todo lo que da de sí este drama y siempre me
parecía que mis palabras no se adecuaban a lo que deseaba transmitir. Antes de
que comience la tercera temporada era necesario que publicase esta breve reseña
como homenaje.
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| El Patriarca Micky Donovan y Bunchy |




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