viernes, 13 de febrero de 2015

Ray Donovan: Hollywood, familia y rencor


Showtime tenía como principal misión en los últimos tiempos llenar el vacío que Dexter dejaba en su oferta, más allá de la sobrevaloradísima Homeland. Homeland es esa serie que, como ya he escrito alguna vez, encuentra sus fans en aquellos que, habitualmente, no ven series. Fuegos de artificio que no te deslumbran si estás acostumbrado a unas buenas Fallas cada año.   

La serie gira en torno al arregla-problemas Ray Donovan, impecablemente interpretado por Liev Schreider. El tipo al que todos creemos haber visto en otro sitio, pero que raramente se ha prodigado en la gran pantalla (Scream 4 es su, hasta ahora, trabajo más conocido) y no digamos ya en ficción televisiva. Liev dota al personaje irlandés de profundidad, con sus silencios, sus arrebatos de ira y esa hipnótica voz.

Ray es un rara avis. Un irish bostoniano de pura cepa en la selva de Los Ángeles. En su andadura californiana le acompañan, sus dos hijos y su mujer Abby. No les será complicado a los que disfrutaron de Los Soprano establecer puntos en común (y muchos) entre el personaje de Abby Donovan y el de Carmela Soprano. Un papel que va mucho más allá del de simple consorte del protagonista.
Paula Malcomson como una estupenda Abby Donovan
Ray está acompañado en LA por sus dos hermanos. Ted, exboxeador con parkinson y que regenta un gimnasio Y Bunchy, perdido en el alcoholismo, donde le han dejado las secuelas emocionales por haber sido víctima de abusos sexuales en su infancia. Aquí viene uno de los giros fundamentales del drama y que explica tanto el rencor del protagonista hacia su padre como su propia manera de actuar.  

La vida del protagonista y su familia se ve alterada con la salida de prisión del patriarca de la familia: Micky Donovan, interpretado por un excelso Jon Voight, actor que ha podido encontrar en este drama el papel de su vida. A pesar de que la crítica lo ha visto así, creo que se sigue infravalorando su trabajo y éste merecería un mayor reconocimiento al papelón que hace en las dos temporadas, con méritos más que suficientes como para destacar en cualquier premio.

La trama se vertebra en dos partes: los asuntos a limpiar por Ray y su equipo y la búsqueda de Micky por reencontrar su sitio, tras veinte años ausente. El nudo se tensa cuando ambos se cruzan, por el rencor de Ray hacia su padre, por cuestiones relacionadas con el pasado en Boston.

Esta brillante producción cuenta con las interesantes aportaciones de James Woods, Rosanna Arquette, Steven Bauer o Emile Gould. Cada vez es más evidente el tránsito de actores y actrices de renombre a la pequeña pantalla, que ha dejado de ser la hermana pobre para convertirse en el lugar idóneo no sólo para relanzar carreras, sino también para coger prestigio y ser alguien. Posibilidad cada vez más exigua en un cine venido a menos en la última década.
James Wood y Steven Bauer
Con ese post hago pública la recomendación que ya llevo tiempo haciendo en mis círculos más cercanos: hay que ver Ray Donovan con ese brutal duelo interpretativo entre Liev Schreider y  Jon Voight. Realmente la serie es tan buena que este post estaba guardado al fondo del armario, porque me era imposible describir de manera fidedigna todo lo que da de sí este drama y siempre me parecía que mis palabras no se adecuaban a lo que deseaba transmitir. Antes de que comience la tercera temporada era necesario que publicase esta breve reseña como homenaje.
El Patriarca Micky Donovan y Bunchy 

 

               

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