martes, 17 de febrero de 2015

Los aplausos del 2014

Basta ya de tops y listas finales de lo mejor del año. No soy un robot. Y aunque aspiro a ver toda la ficción televisiva que merezca la pena, la vida tiene otros placeres en los que regocijarse. Por eso me parece pretencioso eso de ‘Las mejore series de TV del año’ ¿se han visto todas? ¿Hasta las iraníes? No tiene horas el día siquiera para ver las españolas (gracias a Dios). Al final uno se mueve por experiencias visuales y sensaciones y eso exactamente es lo que voy a plasmar. Mi absolutamente subjetiva opinión de lo que más me ha gustado del año concluso.

Este post está dedicado a las diez series que me han arrancado aplausos (metafóricos, aún no estoy tan loco). Imagino que hay ausencias, pero como ya he adelantado el día sólo tiene veinticuatro horas y a veces toca elegir.

House of Cards. Entre medias de las dos temporadas me dio tiempo de ver la original de Ian Richardson (1991) y aunque es muy buena la estética y ambición del producto estrella de Netflix es impresionante. La serie que protagoniza Kevin Spacey es de estas tramas en las que la hoja de ruta está escrita a sangre y fuego en cada escena, pero aun así uno tiene la sensación de que quizá haya sorpresas que la hagan aún más impredecible. Y las hay, aunque al final el destino esté ahí.
Frank Underwood y su némesis Mr. Tusk 
 Lo mío con Mad Men es un idilio sin remedio. Los siete primeros capítulos de la temporada que le dará fin este año fueron tan buenos como se esperaba. Sigue la redención del hombre que se hizo a sí mismo, para caer a los infiernos. Como me atraen los papeles de perdedores cuya heroicidad continua es no darse por vencidos y seguir luchando. Don Draper es indestructible. Y además nunca dejará de preocuparse por las chicas que va dejando por el camino.

Fargo. Tratar de superar la original de los hermanos Coen era casi un suicidio catódico, pero cuando algo está tan bien preparado como la serie de Fx y encima está protagonizada por un virtuoso Martin Freeman y un genial Billy Bob Thornton el resultado puede ser tan asombroso como el obtenido. Además el terror no siempre está en lo más oscuro. El blanco absoluto también puede dar mucho miedo.
Papelón de Billy Bob Thornton en Fargo
La segunda temporada de Ray Donovan me ha gustado aún más que la primera. A pesar de que Showtime siga volcada en promocionar dramas mucho menores, sólo yendo tras los pasos del público. Que no siempre es soberano. La serie de la familia Donovan es uno de los mejores guiones de los últimos años. Por historia, ritmo, realismo. Las actuaciones son geniales, tanto del dúo Liv Schreiber/Jon Voight como del resto del reparto. Un drama actual, familiar y social. Ray Donovan es tan transversal, tan completa que abarca muchos campos y todos lo hace de maravilla. Si tuviera que quedarme con una sola serie este año lo haría con ella.  
Duelo actoral sublime en Ray Donovan
Otra serie que supera una primera temporada notable es The Americans. Como en los problemas crecen, pero en versión Guerra Fría, las circunstancias varían cuando hay adolescentes en casa y toda tu vida es un enorme secreto. Incluso pequeños nudos dramáticos que fueron algo opacos en su primera entrega encuentran continuidad este año. La plasmación de los ochenta de Reagan, la terrible sensación de quedar al descubierto a cada paso y todo teniendo que bregar con la vida difícil en pareja y las pequeñas dudas sobre si la causa a la que juraste amor eterno sigue siendo la correcta.     

Más años ochenta: Hail & the Catch Fire. Que una serie sobre el nacimiento de los ordenadores personales tal y como los conocemos ahora me interese implica que la serie en cuestión está bien hecha. Se agradece también que los protagonistas no sean caras excesivamente conocidas de la pantalla, así el triángulo profesional que trazan se antoja interesante, aunque las tramas personales, como tantas veces aburran un poco. Más allá de una recreación ochentera notable este drama es especial por confrontar presente y futuro en su historia. Y lo hace de tal modo que se puede extrapolar al día de hoy y a cualquier momento de la vida. Una oda al I+D+i de AMC.

Juego de Tronos llegó a su cuarta temporada aún con la resaca de la boda roja y haciéndonos cruces de cómo debíamos afrontar el previsible maremoto que llega en esta épico noveno capítulo de cada temporada. Para disfrute de sus fans y con ánimo de seguir sorprendiendo el momento wtf se adelantó, pero como HBO parece empeñado en darlo todo con la obra de George R.R. Martin hubo dos puntos álgidos más. Uno de ellos (no quiero hacer spoliers) demostró que los responsables de la serie quieren llevar varios pasos más allá el concepto de violencia explícita. Muy exagerado para mi gusto, pero quizá no para la propia heroica del drama.

Hablando de épica no puedo olvidarme de Boardwalk Empire. Es, a mi juicio, la gran damnificada de una crítica pacata a la hora de sumergirse en una historia global apabullante, donde, quizá ese sea su único, pero, historia y ficción terminan por trazar líneas demasiado difuminadas para según qué puristas. Terminó la serie este año en su quinta temporada y lo hizo como se preveía. Con más ecos del fondo que de la forma y con un Stephen Buscemi incomensurable. Además del tema transversal del tráfico de alcohol Boardwalk Empire nos habla del auge de Lucky Luciano y Al Capone (genial Stephen Graham), de las secuelas de la guerra, de las inquietudes de la mujer, de cómo fucionan las cosas en cualquier sitio y cualquier lugar cuando los que mandan tienen carta blanca para hacer lo que se les antoje. Es una de las series que volveré a ver entera. Y muy pronto.         

La sorpresa de la temporada, Fargo mediante, fue True Detective. Esa historia contada en dos tiempos, por dos personajes y donde la tensión dramática crecía a la vez que se abrían abanicos de posibilidades sobre su explicación. Nada gusta más a algunos espectadores que una buena trama conspiradora o mensajes ocultos que sugieren un final alternativo al que es. Matthew McConaughey y Woody Harrelson bordan este drama, que es una manera muy alternativa de la persecución de un asesino en serie al uso. Tan buena como extraña. Y desde luego no deja para nada indiferente.
Las mil imágenes con lecturas múltiples de True detective
De Italia nos llegó  la hiperrealista Gomorra. Una lucha por el poder en Nápoles con una fotografía impresionante, una trama atractiva y un personaje que sufre una evolución brutal pasados los capítulos. La descripción de Gomorra es la aceptación del fracaso como sociedad de tantos y tantos países, que cierran los ojos para no ver un entramado delictivo que se enreda en todos los ámbitos de la vida como un cáncer. Mucho mejor que la película, que ya era buena.
 
Genny Savastano aprendiendo el oficio





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