jueves, 12 de marzo de 2015

American Crime: aburrida y plana


Siempre es loable que se quiera reflejar un tema tan controvertido como la delincuencia desde otra óptica. No lo es en absoluto que el resultado sea un producto tan cargado de ética barata y moralejas absurdas como las que desfilan en American Crime. Quizá una cadena tan blanca como ABC debería dedicarse a ficción para la que se sí se supone que está concebida, es decir, con denominación para todos los públicos.
American Crime es tan predecible e insulsa que podría estar firmada perfectamente por cualquier productora de nuestras dos megacadenas: Mediaset y Atresmedia. Cuesta pensar que John Ridley (escritor de ‘Doce años de esclavitud’), el presunto perpetrador de semejante pastelada sea norteamericano y haya visto, aunque de lejos, alguna situación como las que acontecen en su piloto.
El actor insulso también conocido como Timothy Hutton
La historia arranca con una llama telefónica donde se anuncia un crimen a un posible familiar. Que el familiar en cuestión sea el aburrido Timothy Hutton ya es un mal comienzo. No es ninguna sorpresa que se pase todo el metraje de este primer capítulo fluctuando entre con ganas de llorar y haciéndolo directamente. Sopor. Me animaba que su expareja fuera Felicity Huffman, pero su personaje se enroca en una mujer neurótica hasta tal punto que cuesta creer que dos personas tan parecidas hayan encontrado motivos para la separación. Es una lástima que Lynette, aquella atractiva MILF de Mujeres desesperadas se haya convertido en un clon de Rosa Díez en este bodrio.
Alonzo Gutiérrez enseñándole valores a su hijo Antonio
A través de estos dos personajes planos y con la ayuda de una policía, que queda en un segundo plano, se van reconstruyendo los hechos con historias paralelas cuya intención es converger en la verdad. La invisibilidad policial es algo deliberado, en busca de una mayor sensibilización del hecho en sí. Las causas del delito pasan a copar el interés de la historia. Y aquí es cuando American Crime se vuelve ya del todo manipuladora y sosa. Echar mano de tópicos raciales, paterno-filiales o culturales es aburridísimo. Algo que se convierte en absolutamente rancio si encima se le dan la vuelta en un guiño de los guionistas del tipo ‘Las apariencias engañan’. Negro sobre blanco, nunca mejor dicho o la solución al nudo dramático gracias al negativo de lo que sociedad norteamericana piensa. No digo más, porque tampoco hay mucho más que decir. Ah sí, sale Benito Martínez, el capitán David Aceveda de The Shield. Su papel en la serie de padre latino recto y autoritario es tan cliché como los demás.
Sí, señora Díez. TODAS las propuestas del Congreso son a cargo de su partido
American Crime debería postularse para amenizar esas tardes de domingo en Antena Tres. Sólo le falta comenzar con ‘Basado en hechos reales’ para que la siesta sea perfecta. Aunque dudo mucho que la realidad sea algo tan candoroso y melifluo como lo que se cuenta en este drama.             




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