El director y productor de ‘Secret State’, Ed Fraiman, traza
de modo inteligente, incisivo y directo en cuatro únicos episodios el porqué las
buenas intenciones en política naufragan. Fraiman intenta explicar porqué se pierden por el filtro del poder en
nuestras (cada día más) fallidas democracias actuales.
La red de intereses empresariales, los favores políticos, el
sectario uso de los medios de comunicación, etc. hacen que preceptos tan
loables y exigibles como la verdad y la justicia se conviertan en objetos
deformables en función del crisol que maneje quien ostenta el poder.
A través del vicepresidente Tom Dawkins, magistralmente
interpretado por Gabriel Byrne, vamos descubriendo los entresijos de los poderes
fácticos. Que la economía no es un medio para los ciudadanos, sino que éstos,
sus aspiraciones, sus derechos, sus vidas en definitiva se convierten en meras
herramientas desechables.
![]() |
| Tom Dawkins en el número 10 de Downing Street |
Con los enormes problemas políticos y económicos que padecemos
en este comienzo del siglo XXI este es un tema de rabiosa actualidad. ‘Secret
State’ se convierte en una excelente crítica de nuestra sociedad y no se esconde en su papel de denuncia social. No exonera,
implícitamente a la clase política, pero argumenta que aquel servidor público
que quiera hacer lo correcto, seguir un código ético y moral sin ambages
chocará seguramente con un muro. Una línea roja dibujada entorno a vicios y corruptelas
asumidas y asimiladas por gobiernos de distinto sesgo durante años.
‘Secret State’ denuncia lo que todos sospechamos. Que las
grandes multinacionales y los bancos tienen más peso en muchas decisiones políticas que los gobiernos que elegimos
libremente. Que éstas grandes firmas sólo promoverán mínimos estándares
sociales si son denunciados ante la opinión pública y el peso de ésta les hará
lavar su imagen ante la sociedad. Que esta opinión pública convertida en juez
se despierta de su pasividad social solamente cuando es reclamada por los medios de comunicación. Unos medios que viven alejados de su fin primigenio, la búsqueda de la verdad por encima de
todo y con objetividad. Y que estos mismos Media son creados y financiados por
intereses políticos y, claro está, las
élites empresariales, con lo que el círculo pernicioso se cierra.
![]() |
| Rupert Graves como calculador Felix Durrell |
Un contenido pero inmenso Gabryel Byrne intenta hacer lo adecuado, porque cree que es su deber y para eso les han votado. Contra
aquellos personajes inquietantemente cercanos que le aconsejan que haga
exactamente lo contrario y que le recuerdan que el camino hacia lo correcto
tiene varios desvíos inevitables si se quiere seguir haciendo carrera política.
El mejor ejemplo de esos atajos es el acto de no hacer nada. La frase ‘laissez faire, laissez passer, le monde va de
lui même’ (dejad hacer, dejad pasar, el mundo va solo) es perfecta para
entender la clase de capitalismo radical
a que nos obliga en ocasiones el libre mercado.
![]() |
| Consecuencias de la falta de seguridad de PetroFex |
Un pueblo del norte de Inglaterra sufre una explosión en una
petroquímica norteamericana (PetroFex), dejando diecinueve víctimas
mortales, un centenar de heridos y un pueblo arrasado. El Primer Ministro viaja
a la central de la petroquímica en Houston para obtener de manera directa a
través de su dueño importantes compensaciones
económicas y ayudas sociales que acallen ante la opinión pública la presunta
falta de procedimientos mínimos de seguridad.
![]() |
| La periodista Ellis Kane sí busca la verdad |
La gestión de esta crisis por el gobierno británico centra
la historia y muestra los matices de este tipo de situaciones que no siempre
salen a la luz pública. Una situación tan brutalmente real, tan observable de
una manera análoga en las noticias diarias que se plasma en la pantalla para
explicar qué se cuece detrás de estas catástrofes.
Acompañan en el reparto al señor Byrne, el veterano Charles
Dance (el Tywin Lannister de ‘Juego de Tronos’), Gina McKee (la minusválida de ‘Notting
Hill’) como la incisiva periodista Ellis Kane y Rupert Graves (el Inspector Lestrade de ‘Sherlock’) como ladino compañero de partido de Byrne.
Sé que me ha salido un post más político que seriéfilo, pero no me arrepiento de ello porque ‘Secret State’ trasciende lo televisivo para hincarse en nuestra
conciencia, como anónimos (y casi siempre pasivos) observadores de estos
invisibles y turbios equilibrios de poder.
![]() |
| Charles Dance en el Parlamento |






Esta serie es de lo mejor que he visto en siglos. Engancha, en crescendo, actores impecables, guión magnífico, sobria, agria y ominosa, como solo los británicos saben hacer.
ResponderEliminar