lunes, 8 de abril de 2013

Contracorriente



A veces no es todo amor lo que uno profesa por la ficción televisiva. Siempre se resalta lo que nos gusta y tratamos de olvidar lo que nos ha decepcionado. Entra dentro de la naturaleza humana. Lo que aún es más complejo y difícil de evaluar ocurre cuando nuestros gustos chocan frontalmente con lo que la mayoría entiende como buen producto o, aún peor, cuando la crítica especializada está encantada con algo que nos deja fríos, en el mejor de los casos. Voy a hacer un recorrido por cuatro ejemplos de series que triunfan, en número de seguidores o a nivel de reconocimiento de la industria, pero que están a años luz de lo que considero apropiado para ver.

'The Walking Dead’; que un libro (un cómic en este caso) sea mejor que su plasmación en la pantalla no es nuevo y se contrarresta rápidamente tachando de cultureta o talibán de lo original (según) a quien ose decir tal cosa. Como soy consciente de que las historias de zombis, en escenarios apocalípticos no me llaman mínimamente la atención, me extrañó verme hipnotizado por los cómics de Robert Kirkman. Sorpresa apoyada en que la primera temporada televisiva, visionada con anterioridad, me pareció malísima. Sí, unos efectos estupendos, una realización técnica acorde con la cadena, AMC, pero unos guiones soporíferos donde sólo quedaba esperar donde llegaba el susto del zombi extraviado. ¿Por qué el cómic deja cliffhangers estupendos entre cada capítulo y la serie no?  Para mi esta producción no está a la altura, ni del cómic, ni de lo que los fans esperan de ella, por mucho eco mediático de que venga precedida.  
Fusiles, pistolas, ¿ballestas? porqué no. Todo vale.
‘Sexo en Nueva York’; las andaduras de Carrie Bradshaw y sus amigas siempre me han resultado ridículas y grotescas. Aún bajo la posibilidad de ganarme enemistades, sobre todo entre el público femenino (sí, parece un cliché, pero hacer una encuesta), no se sustenta que las aspiraciones de muchas mujeres se reduzcan a emular las frivolidades imposibles de estas cuatro petardas. Que las compras compulsivas de productos de lujo sean el cénit de la felicidad o que la realización personal llegué, indefectiblemente, tras asistir a todas las fiestas de moda de Manhattan, luciendo modelazo de Prada y unos Manolo’s. Creo que la vida es menos frívola que eso.    
Oda al realismo. Casi me vuelvo con los zombis...
‘A dos metros bajo tierra’; ya me despaché a gusto con esta creación de Alan Ball http://vic-offtopic.blogspot.com.es/2012/09/enterrando-seis-metros-bajo-tierra.html  y sigo en mis trece de que es la serie más sobrevalorada de la historia. Para poder criticar a gusto me sometí al calvario de verla entera, no sin largos tiempos de parón, momento en el que entusiastas fans de la familia Fischer me animaban a resistir, odisea tras la cual entendería el porqué de tantos aplausos y parabienes. Claro que entre tantas temporadas y tantos personajes había algo salvable, pero era tan poco y tan breve que al final se perdía en las interminables broncas existencialistas, ya fueran de índole familiar o en el ámbito de la pareja. Todo para dejarnos mensajes condescendientes y (ejem) poéticos. Hay discursos de Fidel Castro menos aburridos que ‘Six Feet Under’. Aviso.
¿Otra amena discusión en casa de los Fischer? Que raro. 
Damages; hay que ser muy fan de Glenn Close para que esta serie te llegue. Nunca he podido con las actrices (o actores) que viven del histrionismo y que sólo me resultan salvables cuando hacen un ejercicio de contención extremo. Por eso me gustó en ‘La casa de los espíritus’ y también por ello me encantó en ‘The Shield’ como Capitana Rawling. Pero, en ‘Damages’ (aquí ‘Daños y Perjuicios’) está desatada. Miss Close es una colección de muecas y gestos exasperantes, que me hacen preguntarme cada cierto tiempo la exacta naturaleza de ese desorden nervioso. Su partener no acompaña. Me imagino el casting previo en búsqueda de una mujer joven lo más plana posible y chapeu! Eligieron a la flemática Rose Byrne.    
                                                                                                                                                
No digo que el hilo argumental de la serie sea malo, aunque ciertamente va mejorando tras unos comienzos incoherentes. Pero está claro que si en una producción televisiva no paramos de alabar a los secundarios es que algo falla. Ojo a la lista: Ted Danson, Campbell Scott (‘Elegir un amor) Zeljo Ivanek (‘True Blood’), Marcia Gray Harden, Michael Nouri (‘Flasdance’), Timothy Olyphant (‘Deadwood’, ‘Justified’) En fin, nombres con los que, por sí solos, se podría hacer algo muy grande, obviando las mil caras de concentración de Glenn Close y la inexpresividad de su empleada/rival.    
Más intensa no se puede. Respira Glenn.
Cuatro ejemplos de que para gustos colores. Pero a veces, por pura coherencia, uno necesita levantar la voz y destacar su individualidad manifiesta. Aunque ello conlleve pensar lo contrario de lo que la, nunca silenciosa, mayoría entiende. Quien más y quien menos tenemos nuestras decepciones televisivas ¿cuáles son las tuyas?

1 comentario:

  1. Sólo puedo hablar por Sexo en Nueva York porque las otras no las he visto, pero lo mismo te hago caso y no me molesto en verlas.

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