Mis incursiones en la ciencia-ficción televisiva han sido
escasas y casi nunca exitosas. Nunca me han atraído ‘Star Trek’, ‘Fringe’,
‘Battlestar Galactica’, o ‘Doctor Who’. Lo cual no deja de ser raro, porque en
novela sí que me he dejado cautivar por Orson Scott-Ward, HG Wells o Isaac
Asimov. El día que alguna cadena se decida a llevar los siete libros de ‘La
Fundación’ de éste último a la pequeña pantalla me haré fan. I promise.
Por eso mi tropiezo con ‘Gravedad Cero’ (‘Defying Gravity’)
sólo se puede definir como fortuito. Y ya es mala suerte que lo haga con un
producto que, pese a basarse en un viaje espacial, tiene bien poco de sci-fi.
Que en la red, una crítica lo defina como un ‘Anatomía de Grey’ del espacio, es
bastante significativo. Por ahí van los tiros.
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| La nave mola |
En un futuro cercano, un grupo de astronautas se embarcan en
una misión de reconocimiento por varios planetas del sistema solar que durará
seis años. Las relaciones entre los cuatro hombres y las cuatro mujeres de la
tripulación marcarán la trama, además de las conexiones con el personal de
tierra y por el descubrimiento de que la misión tiene una finalidad distinta,
hecho que irá desvelándose poco a poco. Este es el supuesto nudo argumental que
nos debe de recordar el género en el que está enclavada ‘Gravedad Cero’. Menos
mal.
Digo esto porque quitando las (puntuales) escenas de la nave
y el espacio la historia podría transcurrir en unas oficinas, en un instituto o
en un hospital. La tensión dramática es ñoña, previsible y llena de candidez.
Lejos de acercarse a unas mínimas pretensiones de entretenimiento.
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| Pantene Pro V, para la astronauta moderna |
El tiempo presente se mezcla con flashbacks que nos ayuda
(ejem) a entender como se ha llegado a ese punto concreto en las relaciones
entre la tripulación y porqué cada uno está en la situación que está. Los
filtreos durante el entrenamiento, la selección de candidatos aptos al viaje,
las rivalidades derivadas de las mismas, así como la amistad son los ejes de
estas explicaciones del pasado. Asuntos vanos de colegial vergonzoso, que vamos
aguantando a la espera de algo más.
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| Zoey y su bondad son lo más |
Y ese algo más sucede, pero es un sucedáneo y nos deja
vacíos. Tampoco se debe obviar que es un periplo interplanetario con paradas en
varios planetas y que se había previsto que cada temporada narrase un trayecto.
Pero la serie termina en la primera parada, Venus. Y ya. No sé si porque la
historia se veía que no daba para más o la cadena, ABC, no quiso alargar una
agonía que no llevaba a ninguna parte. Paradójico.
Los romances de instituto (‘le gustas a Zoey’), traumas
gordísimos y escasa imágenes del siempre agradecido universo se quedan en una
temporada. Mejor. ‘Gravedad Cero’ es totalmente prescindible. Ya la he sufrido
yo, no hace falta que lo hagáis vosotros.
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| Ganesha en el espacio |





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