Ahora que están tan de moda las listas de mejores
producciones televisivas muchos de mis amigos se atreven a convertirme en su
gurú catódico (pobres) y me hacen LA pregunta: ¿cuál es la mejor serie de
televisión? Tremenda pregunta y tremendo el papelón para un servidor,
cuyo único mérito atribuible es restar casi completamente el tiempo a la tele
convencional para dárselo a la ficción televisiva programada (entre otras cosas).
Lo primero que hago al elaborar mi respuesta es resaltar la
(obvia) división entre drama y comedia. Puede haber más y la frontera entre
ambas está muchas veces desdibujada, con tanta dramedia (‘Entourage’, ‘Weeds’, ‘Girls’),
pero es la más sencilla y divide de golpe la legión de series en dos.
Como comedia hace tiempo que elegí ‘Frasier’. Es inteligente,
dinámica, irónica, sutil, creíble y se constituye en mi ‘happy place’ por
méritos propios. Once gloriosas temporadas, que parten desde que el ético psiquiatra
deja Boston (y su ‘Cheers’) para regresar a Seattle y que nos dejan momentos
extraordinarios liderados por un David Hyde Pierce (Niles Crane) sublime.
![]() |
| David Hyde Pierce y Kelsey Grammer: los hermanos Frasier |
Al igual que ocurre en cine, literatura o teatro, en televisión
la comedia es el hermano pobre, afirmación curiosa cuando es evidente que
cuesta más hacer reír que llorar, pero los clásicos griegos marcaron unas pautas
donde el drama (la tragedia) se elevaba sobre lo demás.
Así, finalmente, mi respuesta sobre cuál es la mejor serie
de televisión (hasta la fecha, ojo, que soy optimista) es ‘The Wire’, el
maravilloso homenaje de David Simon a la ciudad de Baltimore, donde se muestra
con toda crudeza la problemática de la droga, desde un punto de vista global:
policíaco, social, mediático, político, etc.
El gran Vargas Llosa lo resume así: 'The Wire tiene la densidad, la diversidad, la
ambición totalizadora y las sorpresas e imponderables que en las buenas novelas
parecen reproducir la vida misma, algo que no he visto nunca en una serie
televisiva, a las que suele caracterizar la superficialidad y el esquematismo'.
![]() |
| Stringer Bell y 'Proposition Joe' |
Perdón por el copia y pega de wikipedia, pero es que no se
puede resumir mejor. Ninguna otra obra televisiva (o no televisiva) me ha hecho
llorar tanto por dentro. Me ha devastado de esa manera emocionalmente. Me ha
incluido en una realidad social a miles de kilómetros, pero como suele decirse,
tan lejos, tan cerca. ‘The Wire’ (el
alambre) es tan real que se respira. Cada una de las cinco temporadas de esta
obra maestra de la HBO se centra en un tema. Con una base y personajes comunes
y una trama que evoluciona a la par.
La primera temporada narra el trapicheo en una zona marginal
llamada ‘las casa baratas’, escenario desde donde se esboza la lucha entre la
policía y las bandas de narcotraficantes. El comienzo de ‘The Wire’ es denso,
tanto que los espectadores menos pacientes abandonan haciendo caso omiso de que
la espera será ampliamente recompensada. Un escenario verosímil donde la droga
es casi el único medio de subsistencia para mucha gente y donde los policías no
son esos superhéroes perspicaces que resuelven casos de manera mágica. Este inicio
es así porque el universo que se plantea necesita cocinarse a fuego lento. No
es un capítulo de ‘CSI’, la historia quiere forma, fondo y alma y vaya si lo
consigue.
La segunda entrega se centra en el puerto de Baltimore, el
control de los sindicatos, las grietas por donde cada cual intenta medrar más
allá de un trabajo duro, pero honrado y donde los límites, una vez traspasados
pueden ser fatales. Ese matiz, de personas honradas que, por avaricia, se mezclan con delincuentes peligrosos es la base de estos capítulos.
![]() |
| A la derecha, Chris Bauer como Frank Sobotka |
La tercera temporada es un bello canto a la utopía, un
regalo para aquellos que no conocen límites cuando se trata de encontrar una
solución a la droga. En paralelo a la lucha política y el liderazgo social que marcan estos capítulos, se asigna una
zona deprimida y acotada de la ciudad para el tráfico de drogas, eliminando
casi el control policial en la zona. Esta situación de legalización de la droga
de facto causa recelo no sólo en los defensores de la ley, sino también entre
los delincuentes. Es un experimento social a espaldas de la opinión pública,
que tarda tiempo en saber lo que de verdad ocurre.
![]() |
| Hamsterdam: la utopía hecha realidad |
La cuarta sesión analiza la problemática desde el punto de
vista educativo, donde se observan los condicionantes para que los niños pasen
de un aula a una esquina a vender droga. A la vez describe las elecciones a la
alcaldía, de manera diáfana y concreta, demostrando el carácter absolutamente
transversal de esta producción. Personalmente es mi temporada favorita y la que
más adentro me llegó.
![]() |
| Niños con un destino escrito |
Por último, en la última entrega, se examina la problemática de las drogas y la
delincuencia desde el punto de vista mediático, a través de los reporteros de un
diario de Baltimore. Sirve también como colofón al argumento central y como
síntesis de la evolución de los personajes.
![]() |
| Los media como ojos de la opinión pública |
Creo que no se ha hecho nunca nada, ni en cine, ni en TV, al
nivel de la obra de David Simon. ‘The Wire’ tuvo una precuela en forma de
miniserie llamada `The Corner’, donde en formato semidocumental se narraba la
historia de un barrio sumido en la venta y el consumo de droga.
‘The Wire’ es una serie de obligado visionado si se quiere
disfrutar de la mejor serie de televisión (hasta ahora) y si se quiere entender
mejor cómo funciona el mundo.
![]() |
| Omar Little, McNulty y 'Kima' Greggs |










Pues tendré que verla para poder opinar...
ResponderEliminarTe lo recomiendo. No te arrepentirás.
ResponderEliminar