A la serie creada por Steven Knight se le puede acusar de
muchas cosas, pero nunca de haber buscado el convencionalismo, bajo el sello
BBC, para que bajo los estándares de calidad propios de la cadena haberse
evitado el arriesgar. No tengo muy claro que esa decisión haya sido acertada y
quizá tenga que mirármelo, pero siempre he sido de la idea de que los malabares
los prefiero en la trama o en el guión, antes que en planos imposibles, pausas impostadas
o en filtros de color aquí o allá. Y de eso ‘Peaky Blinders’ tiene mucho.
![]() |
| La oscura y peligrosa Birmingham de entre guerras |
Para bien o para mal la serie protagonizada por Cillian
Murphy es diferente. La misma historia en un principio nos pilla a contrapié. Y
no lo digo por el protagonista, cuya voz bien merece un aparte, pero con
un rostro difícil de catalogar. Hablamos de una serie de bandas, pero no son
los manidos gánster norteamericanos, sino del otro lado del atlántico. A los
que ya nos costó imaginarnos los años setenta de Manchester en la fantástica ‘Life
on Mars’, el esfuerzo para ubicar Birmingham frisando los años veinte es aún mayor.
Parece que todo lo que salga de la capital londinense nos exige un esfuerzo máximo, aunque últimas
experiencias, como ubicar la trama de ‘The Fall’ en Belfast, hayan tenido
bastante éxito.
![]() |
| Cillian 'Monchito' Murphy, la cabeza pensante de los 'Peaky Blinders' |
Los ‘Peaky Blinders’ intentan medrar en esa Birmingham post
gran guerra, por medio de las apuestas
hípicas con los hermanos Shelby a la cabeza, donde la astucia de Tommy (Cillian
Murphy) intenta imponerse a la fogosidad de su hermano mayor Arthur. Enfrente
clanes enemigos de irlandeses, gitanos, revueltas sindicales con los comunistas
como instigadores y un nuevo jefe de policía llegado de Irlanda, Chester
Campbell (Sam Neill) que acecha en el horizonte. A un escenario de enorme pobreza, oscuridad y absolutamente
industrial se une las heridas aún abiertas de la confrontación bélica que ha
dejado múltiples secuelas en los combatientes a su regreso. Tommy ha de bregar
con que la pesadilla se olvide entre su gente, pero también debe convivir con
las suyas propias.
El Inspector Jefe Campbell es enviado allí para poner en
orden unas fuerzas policiales que muchas veces miran para otro lado, en
connivencia con grupos de delincuentes y en medio de unos barrios propios de la
peor pesadilla Dickensiana. El choque es inminente e inevitable, pero el modo
en que ambos protagonistas hacen uso de su poder es parte principal de la trama.
El status quo debe cambiar, siempre y
cuando haya partes del mismo que siga inalterado.
![]() |
| La atractiva Annabelle Wallis da vida a Grace Burgess |
Técnicamente ‘Peaky Blinders’ es una serie notable.
Personalmente huyo de los planos exageradamente oscuros, pero eso no es óbice
para reconocerlo. Después está el tema de la banda sonora (o fondo musical). El
término riesgo se queda corto para entender algunas secuencias grabadas a ritmo
de rock, con tempo pausado o prácticamente detenido, enfatizando el momento.
Esos recursos les valdrán, seguramente, a sus directores para hacer acopio de premios
o, al menos, halagos por su ciertamente arbitraria elegancia. A mí no me
gustan. Quizá porque estoy acostumbrado a unas narraciones lineales donde el
tiempo se mide de manera más o menos regular. Tampoco es que abusen de ellos, pero
descolocan bastante.
![]() |
| Los caballos están muy presentes en la serie |
En resumen, una serie aceptable, con una trama que tampoco
deslumbra, pero que se ve bien. Quizá las propias expectativas de los
responsables hayan sido más altas y la búsqueda de elementos diferenciadores
hayan perjudicado al producto final, al que, por otra parte, mucha gente ha
comparado con ‘Boardwalk Empire’. La analogía deja muy mal parada a la
producción británica y quizá sea un mal ejemplo, porque la serie de HBO juega
en otra liga llamada élite. En todos los aspectos.





No hay comentarios:
Publicar un comentario