domingo, 30 de marzo de 2014

En familia

Los Winslow sin Steve Urkel
Hay múltiples alternativas al manido ‘happy place’ que nos evoca un rincón televisivo donde nos encontramos cómodos y al que nos gusta regresar de tarde en tarde para sentirnos como en casa. Ya hice referencia en un post anterior a los bares, como lugares de referencia catódicos http://vic-offtopic.blogspot.com.es/2013/03/bares-como-lugares-de-encuentro.html. También se podría hacer mención a ese momento esencial, nudo de trama, en que nos planteamos seriamente qué haríamos nosotros en ese lugar. La empatía funciona de maravilla y los guionistas tan contentos. Pero en un plano narrativo inferior, con menores pretensiones, está ese momento familiar de una serie que, a fuerza de repetirse se nos hace lugar común y propio.

Desde luego, no valen todas las reuniones familiares. Las comidas de Los Soprano, por ejemplo, empezaban bien, pero siempre se esperaba el momento tenso en el que o bien Tony, bien Carmela, ponían todo patas arriba. Tampoco sirven las belicosas cenas de la familia de Malcolm (Malcolm in the Middle) cuyo final era sinónimo de comida volando y gritos de histeria. Demasiado estrés. Aunque mi pesadilla propia sería tener que desayunar en la funeraria con los Fischer, en A dos metros bajo tierra, donde lo menos malo serían los muertos del sótano.
Reese con el pavo, el día de Acción de Gracias. No tiene pinta de acabar bien...
Las sit-com afroamericanas siempre han tenido en la mesa del comedor (o del desayuno) un momento propicio  para interactuar, desde los tiempos de los Huxtable (El Show de Bill Cosby), hasta los Banks en El Príncipe de Bel-Air o los Winslow de Cosas de Casa y su vecino Steve Urkel. Luego llegaron comedias más modenas, como Viviendo con Mr. Cooper o Martin (Martin Lawrence) o la tierna Todo el mundo odia a Chris ¿Por qué no sentarnos en una de esas mesas y sentirnos en familia?
Viviendo con Mr. Cooper
Ya declaré mi amor a Las chicas Gilmore. Esa relación materno-filial tan madura, tan profunda, tan pedante (cierto) algunas veces. Otro lugar donde crear un hueco para un mundo paralelo en ese pueblo ideal de la América profunda. O más lejos, como huéspedes del Doctor Fleischman en Doctor en Alaska.  Puestos a ser los tíos perfectos, qué más daba ser uno más de las gemelas Olsen en Padres Forzosos. No me digáis que aquello no era el colmo del buen rollo. Como la familia modelo, los Seaver de Kirk Cameron en Los problemas crecen o la reina de las familias pintorescas los Tanner de Alf. En Matrimonio con hijos, los Bundy no eran precisamente un modelo, con esos castañazos dialécticos. Como tampoco lo eran Roseanne y su radiografía irónica de white trash family.
Kirk Cameron y su familia en 'Los problemas crecen'
La serie Friends es el paradigma de familiaridad y somos muchos los que hemos visto un grupo de siete amigos donde sólo había seis ¿verdad? Es raro verse en The Big Bang Theory porque nuestro perfil es demasiado ‘normal’ por mucho que las cenas temáticas sean una idea genial. Y tampoco fraternizar como vecinos de Jerry Seinfeld, con el excéntrico Kramer entrando a cada instante. La serie Fraiser es perfecta para adoptarnos, aunque quizá los elitistas apartamentos ‘Elliot Bay Tower’ sean demasiado exclusivos para creernos de verdad esa posibilidad.    

Los dramas actuales son más difíciles de proyectar como universos propios de calma y descanso ¿Alguien se imagina desayunando con Dexter? Como bien se muestra en los créditos, con todos los elementos nutritivos recordándonos crímenes atroces. Y además ‘¿Qué piensas, Dex? Estas muy callado…’. Mad Men tampoco es un lugar propicio, porque allí son menos de familia y más de tomar el vermut o una copa tras el trabajo. Breaking Bad menos aún, ni siquiera con un catador, porque además sabemos que la mejor manera de romper una familia es hacer lo que sea por ella. La idea de reunirnos en familia en Juego de Tronos nos transporta inequívocamente a decidir con cuál de ellas ¿Stark, Lannister, Targaryen, Baratheon? Y hay acontecimientos mayores, como enlaces matrimoniales a los que declinaríamos lógicamente el acudir. Las escenas familiares de los Donovan tampoco dan mucho juego, aunque sean entorno a un ring.

La nostalgia nos puede llevar a entrar en el universo de los Roper, con esos papeles pintados, las ínfulas de Mildred y los desvaríos de George, aunque esas esquineras para comer sigan siendo la asignatura pendiente en la decoración de mi casa.  Los momentos de exquisita etiqueta de Downton Abbey, aunque anacrónicos son atractivos si la Condesa viuda de Grantham está con ganas de ironías. Al contrario, los momentos en familia de Shameless son demasiado anárquicos. Y los de The Office o The IT Crowd, frugales y con dobles intenciones.
Shameless en Navidad
Por último en España, las familias a adoptarnos son más que variopintas. En el camping de Con el culo al aire no nos vamos a aburrir, en La que se avecina hay demasiadas cuentas pendientes y tensión y siempre queda la opción de quedarse con los García, aunque a la serie Aída le quede ya poquito. O con los Martínez, con sus noches de astrología, de feng shui o literarias. La tensión sexual nos aleja de Velvet y además ¿quién puede rivalizar con MA Silvestre y Paula Echevarría? Ahí no queda hueco para nadie más. En las escenas familiares de B&B muchos estarían encantados (cosa que no me explico), mientras que otras suspirarían en el barrio de El Príncipe. Sí, he puesto otras. Los Alcántara nos traen recuerdos de la infancia a los que ya tenemos una edad, aunque sin tanta política. Esas vajillas imposibles son lo más.

Paco Tous y el resto del reparto de 'Con el culo al aire'
Dice Walter Mosley sobre el whisky en la fantástica ‘Betty la negra’: ‘El whisky es una cosa viva, capaz de responder a cualquier emoción que lleves dentro. Es el amor y la risa alegre y esa fraternidad que une a los países. El whisky es tu amigo cuando nadie viene a verte. Y es un consuelo que te abraza más fuerte que casi cualquier amante’. Que cambiemos whisky por televisión no vuelve estas palabras menos deprimentes, pero la ficción siempre es así. Buscamos sensaciones paralelas a nuestra vida. Emoción, risa, ternura, paz. Si todavía no has encontrado en la pequeña pantalla ese lugar, donde seas aceptado como uno más, sigue buscando. Hay un cubierto para ti esperándote en algún sitio.     
  

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